13 de mayo de 2026

Los precios del petróleo mantuvieron el miércoles su tendencia a la baja ante las nuevas expectativas del fin de la guerra en Irán y la reapertura del estrecho de Ormuz, mientras las acciones tecnológicas se dispararon en Asia.

El contexto internacional ha introducido nuevas tensiones sobre los mercados energéticos y de insumos estratégicos, con efectos directos sobre la actividad económica. La guerra en Medio Oriente ha afectado infraestructura vinculada al petróleo, gas y fertilizantes, generando presiones inflacionarias y una menor expectativa de crecimiento global. El precio del petróleo, que se ubicaba en torno a 60 dólares por barril, alcanzó niveles cercanos a 120 y posteriormente se estabilizó alrededor de 95, con proyecciones de cierre en torno a 75, lo que implica un nivel estructuralmente más elevado en comparación con periodos previos.

Aunque el petróleo tuvo una leve baja en el mercado internacional tras la apertura del estrecho de Ormuz, el alivio tardará en sentirse en las estaciones de servicio locales debido a la inestabilidad existente y el riesgo de desabastecimiento. Según la Cadipac, aunque la tendencia estaría a la baja, se debe seguir analizando la situación.



La semana pasada, tanto la Reserva Federal de Estados Unidos (FED) como el Banco Central del Paraguay (BCP) decidieron mantener sin cambios sus respectivas tasas de política monetaria (TPM). Semanas antes, otros bancos centrales de la región —como Chile, Perú y México— habían tomado decisiones similares. El mensaje fue claro: prudencia en las decisiones ante un escenario global incierto, marcado por la persistencia del conflicto en Medio Oriente y sus posibles impactos sobre el petróleo, fertilizantes e inflación doméstica.