¿Por qué aumentan los combustibles?: El gasoíl, que mueve la economía, ya subió 28% en dos semanas

Petropar sigue manteniendo sus precios.Pedro Gonzalez

El fuerte aumento de los combustibles está impactando en los bolsillos de la ciuddanía e incluso podría haber más reajustes, con sus consecuencias sobre la inflación, la recaudación y toda la cadena económica. En esta nota detallamos las causas de las subas y sus efectos en el mercado local.

En apenas dos semanas, los precios de los combustibles registraron fuertes incrementos en nuestro país, impulsados principalmente por la volatilidad de la cotización internacional derivada de la guerra en Medio Oriente.

Con los dos aumentos, la nafta intermedia de 93 octanos subió 18,5%, de G. 5.690 a G. 6.740 por litro; la nafta súper de 97 octanos aumentó 17,8%, de G. 7.040 a G. 8.290; y el diésel común tipo 3 —vital para la economía— tuvo el mayor salto, con 27,7%, al pasar de G. 6.250 a G. 7.980.

El impacto del diésel es particularmente sensible, ya que este carburante sostiene el transporte público y de cargas, la producción y gran parte de la cadena logística, por lo que su encarecimiento tiende a trasladarse a los precios de bienes y servicios.

Cómo se forma el precio

El Ing. Miguel Velázquez, empresario y referente del sector de combustibles, explicó que Paraguay es “tomador de precios” y depende exclusivamente del mercado internacional.

“El precio final en el surtidor es la suma de varias variables: el precio internacional en pantalla, el margen del proveedor, el flete y los impuestos”, explicó.

Según el especialista, actualmente el precio internacional del gasoil cerró el viernes último en G. 8.020 por litro. A esto se suman unos G. 260 por margen del proveedor (premio), cerca de G. 260 por flete y G. 680 del Impuesto Selectivo al Consumo (ISC).

Con estos componentes, el costo de reposición se ubica en torno a G. 9.225 por litro, sin incluir aún los márgenes del importador, distribuidor y operador de estaciones de servicio.

“Hoy estamos vendiendo por debajo del costo. Numéricamente, eso amerita un nuevo aumento. No digo que va a aumentar, pero amerita otra suba de precios”, advirtió al señalar que en el caso de las naftas se tiene el mismo esquema de precios, con la diferencia del impuesto, cuyas tasas varían según el tipo de gasolina.

Ing. Miguel Velázquez.

Por qué suben aunque “ya se compró antes”

Uno de los puntos que genera confusión, según Velázquez, es la idea de que los importadores venden caro pese a haber comprado más barato. El experto explicó que el sistema de compras no siempre implica pagos inmediatos.

“Vos podés tener el producto en tus tanques, pero no significa que ya lo pagaste. Muchas operaciones se cierran a 30 días y, si el precio internacional sube, el costo final también sube”, indicó.

Añadió que, en muchos casos, los importadores postergan el cierre de precios esperando mejores condiciones, pero si el mercado sigue al alza, la reposición termina siendo más cara. “Cada vez se aleja más el precio internacional del precio local, y eso obliga a ajustar”, sostuvo.

Los emblemas privados aplicaron importantes reajustes.

Cómo compra Petropar: la “ventana de fijación de precio”

Otra de las modalidades de compra en el mercado es la denominada “ventana de fijación de precio”, utilizada habitualmente por Petropar.

“Se toma el precio promedio de 5, 10 o 15 días, ya sea antes, durante o después de la carga. En el caso de Petropar, generalmente se fija el promedio de 15 días”, explicó Velázquez.

En este esquema, lo que se negocia directamente es el margen del proveedor —conocido como “premio”—, mientras que el valor del combustible se determina en función del promedio internacional del periodo acordado.

“El producto no se fija a un precio de un solo día, sino a un promedio, lo que puede amortiguar o encarecer el costo dependiendo de cómo evolucione el mercado en esos días”, detalló.

El resto de las variables —como flete e impuestos— se mantienen similares a las del sector privado. Sin embargo, existe una diferencia importante, que es el margen de ganancia de Petropar.

Petropar no necesariamente tiene que ganar, pero no puede perder. Su margen puede ser menor siempre que mantenga sus finanzas saludables y no abuse de una posición dominante en el mercado con su margen”, indicó.

Velázquez también se refirió al rol de Petropar, cuyos precios suelen actuar como referencia en el mercado local. “Si Petropar no sube, se convierte en un freno para el sector privado, porque los consumidores migran hacia sus estaciones”, afirmó.

Sin embargo, advirtió que esta situación no es sostenible en un contexto de subas internacionales. “Petropar también va a tener que ajustar sus precios para no perder, porque su costo de reposición es cada vez más alto”, señaló.

Petropar sigue manteniendo sus precios.

Una crisis internacional atípica e incluso riesgo de escasez

El empresario subrayó que la actual crisis energética presenta una volatilidad inusual, marcada por subas abruptas en cortos períodos. “Hoy el precio puede bajar por una declaración del presidente de EE.UU. Donald Trump, pero al día siguiente sube mucho más por un ataque o bombardeo”, explicó.

Incluso mencionó que en días recientes se registraron incrementos de hasta 9% en una sola jornada en el mercado internacional. “No es una situación normal: las subas son mucho más fuertes que las bajas”, remarcó.

De persistir el conflicto en Medio Oriente, el escenario apunta a nuevas subas. “Si esto continúa, los reajustes van a seguir. No hay alternativa”, afirmó Velázquez. Además, advirtió sobre un posible riesgo de desabastecimiento, especialmente si la demanda se concentra en los emblemas más baratos.

El consumo mensual de combustibles en Paraguay ronda los 310 millones de litros, de los cuales unos 170 millones corresponden al diésel, lo que refleja la magnitud del mercado y su sensibilidad ante cualquier alteración de precios.

El encarecimiento del gasoil tiene un efecto directo en la inflación, ya que impacta en el costo del transporte y, en consecuencia, en los precios de la canasta básica.

En este contexto, el especialista consideró que una alternativa para amortiguar el impacto sería aplicar ajustes graduales, como ocurre en otros países. “Si los aumentos se hacían de forma progresiva, el impacto iba a ser menor. Esperar demasiado hace que el golpe sea más fuerte”, aseveró.

Todo aumento de los combustibles tiene un efecto dominó en la economía.

Impacto en la economía y DNIT podría recaudar más

Asimismo, Velázquez destacó que otro aspecto del negocio es la recaudación tributaria asociada a los combustibles. Explicó que, en el caso de las gasolinas y el diésel tipo I, el Impuesto Selectivo al Consumo (ISC) se calcula como un porcentaje sobre el precio de venta al público, por lo que un aumento en los precios implica, en teoría, una mayor recaudación para el Estado.

Sin embargo, advirtió que este efecto puede distorsionarse si un actor relevante del mercado —como Petropar— decide no ajustar sus precios. “Si un emblema importante no sube sus precios, los consumidores migran hacia ese segmento. Entonces, los demás venden menos, importan menos y, en consecuencia, también se reduce la recaudación tributaria”, explicó.

A diferencia de las gasolinas y el diésel tipo I, el diésel tipo III mantiene un ISC fijo, por lo que su impacto en la recaudación no depende directamente de las variaciones del precio.

El especialista señaló que, en determinados escenarios, el incremento de precios podría representar incluso un alivio para la Dirección Nacional de Ingresos Tributarios (DNIT), aunque insistió en que no se trata de un beneficio sin costos.

“Nada es gratis: todo aumento de los combustibles tiene un efecto dominó en la economía, con impacto directo en la inflación”, afirmó.

En ese sentido, subrayó que el país enfrenta actualmente una combinación de factores externos e internos. “Estamos ante una inflación importada, derivada del contexto internacional, que se suma a la inflación local. Es una situación coyuntural que debe ser administrada”, concluyó.

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