El gran aumento del consumo de electricidad de la ANDE en territorio nacional, que registró un gran salto en los últimos tres años, es el escenario para pensar en nuevas fuentes de energía renovables estables.
El presidente de la Administración Nacional de Electricidad (ANDE), Félix Sosa, calificó el inicio de los diálogos sobre tecnología nuclear en Asunción como un punto de inflexión para la política energética paraguaya. Fue en conversación con la prensa, en el marco de la Reunión Regional sobre Tecnología de Reactores Modulares Pequeños (SMR) y Financiamiento de Proyectos Nucleares, que se realiza en nuestro país desde el lunes último hasta hoy, viernes.
Según Sosa, el crecimiento vegetativo del consumo se mantiene entre un 6% y 6,5% anual, la tasa más alta de la región, lo que exige mirar más allá de la abundancia hidroeléctrica actual.
La apuesta inicial de la institución no es la construcción inmediata, sino la formación de capital humano. Sosa anunció que la ANDE ya tomó la decisión de preparar ingenieros y especialistas en el área de generación nuclear, independientemente de cuándo se decida formalmente su inclusión en la matriz energética.
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Para este proceso, la alianza con la Universidad Nacional de Asunción (UNA) y el intercambio con expertos del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) serán pilares fundamentales para acortar la brecha de conocimiento en una tecnología que aún es inédita para el país.
Sobre la posibilidad de que el sector privado lidere estas inversiones, el ingeniero no descartó la opción, aunque subrayó que cualquier proyecto de esta envergadura requerirá un riguroso análisis financiero, un consenso ciudadano y, sobre todo, una decisión política.
Además, resaltó la importancia de establecer acuerdos internacionales con los países vecinos para garantizar la armonía regional en el uso de esta fuente de energía. Los reactores modulares pequeños, que todavía se encuentran en fase de maduración comercial a nivel mundial, aparecen como la opción más viable para el mercado local debido a su escala y seguridad.
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El horizonte temporal para ver una central operativa en Paraguay es de aproximadamente 15 años. Sosa fue enfático al señalar que este proyecto trascenderá varios períodos gubernamentales, convirtiéndose en un verdadero desafío de Estado.
En cuanto a los costos, si bien reconoció que la infraestructura nuclear implica una inversión elevada en comparación con las fuentes tradicionales, recordó una premisa básica del sector: “la energía más cara es la que no existe”.
Finalmente, el titular de la estatal destacó el respaldo del Departamento de Energía de los Estados Unidos y del OIEA en la conformación de grupos de trabajo regionales. Esta cooperación internacional busca que Paraguay, a pesar de su actual riqueza energética, no quede rezagado en la carrera por la innovación tecnológica.
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