Todos los días, en mesas y barras de cafés, bares o restaurantes se repite la escena: antes de abonar su consumición, el cliente advierte que no lleva dinero en efectivo. Muchos preguntan si pueden cargar la propina a su cuenta y la respuesta que recibirán dependerá de la política interna del local gastronómico. Como resultado, es probable que el mozo termine quedándose sin la recompensa que recibiría si el comensal se siente satisfecho con el servicio.
Desde la semana pasada la cuestión se resolvió gracias a la adopción de un sistema que permite al cliente que no usa efectivo, elegir en el POS el porcentaje de propina que dejará a quien lo atendió.
Las opciones van del 5% al 20% del total de la cuenta. La máquina calcula automáticamente el monto elegido y el mozo puede ver la propina reflejada en el ticket del pago, asociada a la mesa correspondiente.
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Un reclamo de los empresarios gastronómicos
El sistema también alivia una preocupación de los empresarios de la gastronomía, según explica el presidente de la Asociación de Restaurantes del Paraguay (Arpy), Oliver Gayet, quien considera que se trata de una herramienta tecnológica largamente reclamada para transparentar el cobro de propinas cuando el cliente paga con tarjeta de crédito o débito.
Según explicó, se trata de un pedido sostenido durante una década, inspirado en experiencias ya aplicadas en otros países y orientado a “sanear” prácticas que perjudicaban tanto al trabajador, como a los negocios que intentan operar dentro de la formalidad.
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El foco del cambio no está en el monto que paga el consumidor, sino en cómo se registra y distribuye el dinero: diferenciar lo que es venta del restaurante de lo que es propina para el staff de camareros.
Si bien el pago con tarjetas es una práctica normalizada, este formaba parte de la misma factura o ticket, que no discriminaba las propinas. Por eso, el importe total era sujeto de impuesto, comisiones y retenciones propias del sistema y de la misma Dirección Nacional de Ingresos Tributarios (DNIT).
Gayet describió el mecanismo que se utilizaba complicaba el circuito de las propinas en pagos electrónicos. Puso un ejemplo concreto: un cliente consume por G. 100.000 y deja G. 10.000 de propina. En una operación con tarjeta, el total cargado pasa a G. 110.000.
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Al mezclarse consumo y propina en un solo monto, el extra quedaba sometido a descuentos que no responden al objetivo original del cliente. En ese esquema, lo que el cliente creía dejar como 10% podía reducirse, en la práctica, a alrededor de 5% para el mozo, que es quien finalmente prestó el servicio.
Con esa separación, la DNIT puede identificar que la venta gravada corresponde al consumo (G. 100.000) y que el monto adicional es una propina diferenciada. Para el sector, este detalle tiene dos efectos: ordena la trazabilidad tributaria y evita que la propina quede “absorbida” por el esquema de comisiones e impuestos asociado a la venta.
Propina en el POS: Cómo beneficia a los mozos
La Arpy sostiene que, con la herramienta, la propina quedará exenta de esos descuentos, de modo que el trabajador reciba el importe completo (“limpio”), sin recortes por comisión de tarjeta, IVA o retenciones.
Hasta el momento, solo una de las procesadoras de tarjetas en nuestro mercado (Bancard) opera con la digitalización de las propinas.
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La opinión de los clientes
Clientes consultados sobre este método mencionaron que están de acuerdo con el pago de propinas si amerita, ya sea en efectivo o por medio digital al trabajador, aunque no apoyan la imposición de un monto o porcentaje. En Paraguay, las propinas son voluntarias, no obligatorias como en otros países.
El monto está ligado a la satisfacción del cliente con la comida recibida y la calidad del servicio, y la etiqueta sugiere que equivalga al 10% de la cuenta.
Otros opinaron que sería bueno que otras procesadoras o plataformas también ingresen al mercado para dar más opciones y competitividad en el mercado.
En términos operativos, Gayet afirma que el cambio no supone un sobrecosto. “Al consumidor no le cuesta un guaraní más ni menos”, porque la propina es voluntaria y el sistema solo busca que llegue completa a quien brinda el servicio, sin empujar al cliente a soluciones informales (como transferencias a un alias o pagos exclusivamente en efectivo para evitar retenciones, o directamente ninguna recompensa, porque no fue posible dejarla).
Pagos en restaurantes: predominio de tarjeta y auge de QR
El planteamiento de Arpy se apoya en un contexto de fuerte digitalización de pagos en gastronomía. Gayet estimó que en locales de comida rápida predomina el pago electrónico, con una distribución aproximada de 60% con tarjeta y 40% con QR, y “muy poco efectivo”.
En restaurantes, dijo, el uso de tarjeta de crédito sería aún más dominante, llegando al 99%.
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En ese escenario, la posibilidad de dejar propina por medios electrónicos —y que el trabajador la reciba íntegra— aparece como una pieza clave para adaptar la cultura de la gratificación a una economía cada vez más “sin efectivo”, manteniendo la opción de dejarla tanto en efectivo como en tarjeta.