El anuncio del presidente de la República, Santiago Peña, de aplicar un reajuste del salario mínimo superior al porcentaje del Índice de Precios al Consumidor (IPC) generó una inmediata reacción del sector empresarial. El titular de la Unión Industrial Paraguaya (UIP), Enrique Duarte, afirmó que la medida pone en riesgo la previsibilidad económica y contradice el mecanismo establecido por ley para la actualización salarial.
Durante una entrevista en el programa Mesa con EVP, Duarte señaló que el planteamiento del Poder Ejecutivo le provoca “tristeza” y “enojo”, al considerar que se aparta de las reglas consensuadas que rigieron durante casi una década y que, según sostuvo, contribuyeron a fortalecer la credibilidad del país ante inversionistas y organismos internacionales.
Lea más: Gremio sindical califica de “estafa” el aumento del 5% del salario mínimo
Reclaman respeto a las reglas vigentes
El dirigente recordó que en 2016 fue modificado el artículo 255 del Código Laboral para establecer que el salario mínimo se reajuste anualmente en función de la variación interanual del IPC al cierre de mayo.
Según explicó, ese cambio fue producto de un acuerdo entre diversos sectores y permitió dotar de previsibilidad al sistema salarial. Añadió que la única excepción se produjo en 2020, durante la pandemia del covid-19, cuando se resolvió de forma consensuada suspender el ajuste debido a la crisis económica.
“Lo que dice la ley es claro. Si queremos hacer algo diferente, sentémonos y hablemos”, sostuvo Duarte al referirse a la posibilidad de aplicar un incremento superior al índice de inflación.
Lea más: Salario Mínimo: Conasam no acuerda porcentaje y eleva informe al Ejecutivo
Temor por el impacto económico
El presidente de la UIP insistió en que la discusión no pasa por determinar si el aumento es justo o insuficiente, sino por el respeto a las normas vigentes y a las variables económicas que sirven de base para la toma de decisiones empresariales.
Indicó que los gremios presentaron estudios técnicos ante el Consejo Nacional de Salarios Mínimos (Conasam), sustentados con datos oficiales del Banco Central del Paraguay y otros indicadores macroeconómicos. Según afirmó, esos análisis advierten sobre los efectos que podría generar una indexación superior a la prevista en la legislación.
Duarte sostuvo que un reajuste duplicado no solo afectaría al salario mínimo, sino también a múltiples costos vinculados a ese parámetro, generando presiones adicionales sobre las empresas y potenciales efectos inflacionarios.
Lea más: Salario mínimo: oposición cuestiona ajuste “arbitrario” de Peña y pide nuevos parámetros
Piden diálogo con el Gobierno
A pesar de las críticas, el titular de la UIP afirmó que el sector privado mantendrá abiertos los canales de negociación con el Ejecutivo.
En ese sentido, destacó que el presidente Peña ya demostró capacidad para revisar decisiones gubernamentales, al aludir a los recientes cambios relacionados con decretos vinculados a la Administración Nacional de Electricidad (ANDE).
“Voy a seguir dialogando y buscando consensos. No es un capricho. Tanto luchamos por la credibilidad del país, por la economía y por el empleo”, manifestó.
El empresario insistió en que cualquier medida destinada a mejorar los ingresos de los trabajadores debe ser analizada de manera integral, considerando sus efectos sobre la competitividad, la inversión y la generación de puestos laborales.
“El gran ganador debe ser el empleo”
Duarte afirmó que el debate no debe plantearse como una confrontación entre trabajadores y empleadores. A su criterio, la prioridad debe ser encontrar mecanismos que permitan mejorar las condiciones de vida sin deteriorar el clima de negocios.
Sostuvo que Paraguay logró importantes avances en estabilidad macroeconómica, reducción de la pobreza y atracción de inversiones, logros que, según indicó, no deberían ponerse en riesgo mediante decisiones que alteren las reglas previamente acordadas.
Finalmente, remarcó que la mejor herramienta para reducir la brecha social sigue siendo la generación de empleo formal y de calidad. “No tiene que haber vencedores ni vencidos. El gran vencedor tiene que ser la economía y el trabajo”, concluyó.