Importaciones crecen, Aduanas cae y Estado pierde: el costo de una política fragmentada

Recaudación en efectivo acumulada del 1 de enero al 30 de junioArchivo, ABC Color

La caída del dólar sigue mostrando costos fiscales concretos. El impacto más visible aparece en la recaudación aduanera, donde el Estado cobra sobre operaciones expresadas originalmente en dólares, pero convierte esos valores a guaraníes al momento de liquidar los tributos.

Los datos al primer semestre de 2026 muestran que el problema no está necesariamente en una contracción del comercio exterior. De acuerdo con datos de la Dirección Nacional de Ingresos Tributarios (DNIT), en junio, las operaciones de importación crecieron alrededor de 7% frente al mismo mes del año pasado y la valoración de las mercaderías en dólares aumentó 10%. Sin embargo, la recaudación aduanera cayó cerca de 18%. La explicación está en el tipo de cambio: en junio de 2025 rondaba los G. 7.700 por dólar, mientras que en junio de 2026 se ubicó en torno a G. 6.100, una diferencia de aproximadamente 1.700 puntos.

Esa brecha cambiaria altera la lectura fiscal. El comercio puede crecer en cantidad de operaciones y en valor en dólares, pero el ingreso tributario final en moneda local se reduce. En el acumulado del primer semestre, los impuestos internos tuvieron un desempeño positivo, con un crecimiento de 11,1%, mientras que los ingresos aduaneros cayeron 11,6%. El resultado global fue un aumento de apenas 1,8%, lo que muestra que el dinamismo interno compensó solo parcialmente la pérdida del frente aduanero.

El dato más sensible está en el monto ya perdido. En el comparativo interanual y conforme con datos de la DNIT, el impacto cambiario acumulado en los primeros seis meses llegó a aproximadamente G. 1 billón. En contrapartida, el aumento por impuestos internos rondó G 1,4 billones, lo que permitió amortiguar la caída y explicar el leve crecimiento global de la recaudación.

El debate, sin embargo, no debería concentrarse únicamente en la Dirección Nacional de Ingresos Tributarios. Si bien la Administración Tributaria tiene margen para reforzar controles, revisar clasificaciones arancelarias, fiscalizar regímenes especiales, monitorear omisos y mejorar cumplimiento, el tipo de cambio no depende de su gestión. Tampoco puede ser analizado solo como una variable monetaria aislada, porque sus efectos vienen impactando a las cuentas fiscales.

En ese punto aparece el rol del Banco Central del Paraguay (BCP). La institución no interviene en el mercado cambiario desde finales de octubre de 2025, luego de haber tenido una presencia más activa cuando el dólar se encontraba en niveles superiores, tal como se puede observar en la infografía.

El punto no es pedir un tipo de cambio fijo ni una defensa artificial del dólar. La pregunta económica es otra: qué nivel de coordinación existe cuando una variable de mercado empieza a afectar la recaudación. El Ministerio de Economía y Finanzas administra la política fiscal, el Banco Central del Paraguay preserva la estabilidad de los precios, la Dirección Nacional de Ingresos Tributarios recauda y el Ejecutivo define prioridades de Gobierno. Pero cuando cada institución responde desde su propio mandato, el resultado es una política económica fragmentada.

El segundo semestre tampoco despeja las dudas. Las estimaciones apuntan a un dólar, entre G. 6.200 y G. 6.300, todavía bajo frente al año pasado. Para recuperar lo perdido por el efecto cambiario, de acuerdo con la DNIT, la valoración de las mercaderías importadas debería crecer 24% y la cantidad de operaciones más de 20%, metas consideradas poco realistas, incluso con mayor movimiento comercial en la segunda mitad del año.

La caída del dólar no es, por sí sola, una mala noticia. Puede abaratar importaciones, moderar presiones inflacionarias y aliviar ciertos costos. Pero también reduce ingresos aduaneros y obliga a repensar la coordinación entre política monetaria, fiscal y tributaria. El desafío es evitar que la independencia institucional siga derivando en respuestas aisladas frente a un problema que ya tiene impacto macroeconómico.

* Este material fue elaborado por MF Economía e Inversiones

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