El economista Arnold Benítez aclaró que considera razonable el Impuesto Selectivo al Consumo (ISC) aplicado al tabaco, pero cuestionó que este tributo sea utilizado principalmente como una herramienta para aumentar la recaudación del Estado. “El fin de un selectivo al consumo normalmente es desincentivar el uso de ese producto”, explicó en entrevista con ABC Color.
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ISC al tabaco busca desalentar el consumo
El economista señaló que el ISC se aplica a productos cuyo consumo puede generar efectos negativos, como el tabaco. En este caso, el mayor impuesto eleva el precio y actúa como una barrera para el consumo.
Según explicó, si el tabaco no tuviera este impuesto, su precio podría ser entre 20% y 25% menor. “Un menor precio facilita el acceso y puede favorecer un mayor consumo”, indicó.
Por eso, sostuvo que el debate sobre una eventual suba debe considerar cuál es el objetivo del impuesto. “No es un tema de pongamos impuestos a esto o aquello para recaudar, si finalmente el fin de ese impuesto no es tan así”, afirmó.
Congresistas plantean suba al IRP, IVA, IRE e ISC
El debate sobre los tributos tomó fuerza luego de que el senador Silvio “Beto” Ovelar planteara elevar el Impuesto a la Renta Personal (IRP) del 10% al 14%, el Impuesto al Valor Agregado (IVA) del 10% al 12% o el Impuesto a la Renta Empresarial (IRE) del 10% al 15%.
A esto se suma el proyecto de 12 senadores, encabezados por Blanca Ovelar (ANR), que propone crear un arancel especial para cada cajetilla de cigarrillos, con traslado de costos al consumidor. El ISC al tabaco recauda poco más de US$ 50 millones al año en Paraguay.
Ovelar señaló en su proyecto que el arancel propuesto es del 2% del jornal diario mínimo vigente (G. 2.342) por cajetilla de 20 cigarrillos, equivalente a solo un tercio de lo sugerido por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Se estima una recaudación de US$ 700 a 800 millones anuales.
Una mayor carga tributaria termina en los precios
En esa línea, el economista sostuvo que el mayor costo de un impuesto suele trasladarse al consumidor. Por eso, una eventual suba del ISC al tabaco debe analizar su efecto sobre el precio y el consumo, además de la recaudación.
Benítez también advirtió sobre el impacto de los impuestos aplicados a los combustibles. Señaló que la nafta y el diésel tienen un peso importante en la movilidad de las personas y en la producción. “Un aumento del costo del combustible puede trasladarse al precio de otros bienes y servicios y generar presión sobre la inflación”, explicó.
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Propone diferenciar el ISC según el alcohol
Benítez planteó que el ISC puede tener una estructura distinta según las características de cada producto. Citó como ejemplo las bebidas alcohólicas.
A su criterio, la tasa podría variar según el grado de alcohol. “Un whisky, con unos 40 grados, tendría una tasa mayor que un vino, mientras que una cerveza, con menor graduación, tendría una tasa inferior”, manifestó.
Dijo que la medida permitiría mantener el efecto de desalentar el consumo de productos con mayor contenido alcohólico, además de generar ingresos para el Estado.
Motos: el problema también pasa por el transporte público
El economista mencionó como otro ejemplo la posibilidad de aplicar un impuesto a las motocicletas para desalentar su uso, debido al costo de los accidentes para el sistema de salud.
Sin embargo, aclaró que este caso requiere analizar el problema de fondo. “Muchas personas compran una moto porque no pueden acceder a un automóvil y porque necesitan una alternativa de transporte”, refirió. En ese sentido ejemplificó que una moto puede costar G. 5 millones, mientras que un vehículo básico puede costar entre G. 15 millones y G. 20 millones.
Por eso, Benítez sostuvo que una política para reducir el uso de motocicletas también debe contemplar una mejora del transporte público. “La gente compra moto porque no tiene otra”, concluyó.