En la tarde de este martes, el presidente del Banco Central del Paraguay (BCP), Carlos Carvallo, presentó su renuncia al cargo ante la Cámara de Senadores. La dimisión se produce tras el procedimiento de resolución que se lleva a cabo en Ueno Bank, luego de constatarse una insuficiencia en su índice de solvencia por debajo del 50% del mínimo requerido, como consecuencia de los ajustes realizados en sus estados financieros durante el proceso de regularización.
La decisión se formalizó luego de que, horas antes, anunciara que ya tenía firmada su dimisión, aunque permanecería temporalmente en funciones para garantizar el desarrollo del proceso.
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La salida de Carvallo se produce en un escenario de fuertes cuestionamientos hacia la gestión de la banca matriz y, particularmente, por la actuación de sus autoridades ante las irregularidades detectadas en Ueno Bank.
El documento remitido a la Cámara de Senadores, fechado el 3 de noviembre, comunica oficialmente su renuncia a la presidencia del BCP, conforme al artículo 17, inciso b, de la Ley 489/1995, Orgánica del Banco Central del Paraguay, modificada por la Ley 6104/2018.
Antecedentes: al menos diez avisos sobre irregularidades
Los antecedentes de la crisis se remontan a 2025. Según una investigación publicada por ABC Color el 18 de octubre, dentro del Banco Central del Paraguay se registraron al menos diez advertencias, entre notificaciones, informes y memorandos internos, sobre las operaciones de Ueno Bank.
Entre los principales hallazgos figuraban excesos en los límites legales de créditos otorgados a empresas vinculadas, préstamos concedidos sin garantías reales y en condiciones crediticias cuestionadas, además de observaciones sobre la solvencia de la entidad y el manejo de recursos del fideicomiso creado para la fusión con Visión Banco.
Las advertencias se acumularon durante 2025 y los primeros meses de 2026. En abril, el BCP notificó formalmente nuevos excesos en los límites de créditos a empresas vinculadas. En junio, un informe de supervisión volvió a confirmar que varias de estas firmas seguían relacionadas con la entidad financiera.
Advertencias, denuncias y pedidos de informe: BCP llegó tarde
Uno de los antecedentes más relevantes fue el memorando del 10 de julio de 2026, elaborado por Fernando Rivarola, entonces gerente de Supervisión del BCP. El funcionario advirtió sobre posibles irregularidades en las operaciones crediticias y recomendó adoptar medidas urgentes, incluso planteó la aplicación de un plan de regularización para proteger los depósitos.
Pese a estos antecedentes, la apertura formal del sumario administrativo contra Ueno Bank se concretó recién el 24 de septiembre, después de que el Senado aprobara un pedido de informes el 9 de septiembre.
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La diferencia entre las primeras advertencias y las medidas administrativas terminó alimentando los cuestionamientos sobre la reacción de las autoridades del ente regulador. La sucesión de estos hechos vuelve a poner bajo la lupa la gestión de Carlos Carvallo al frente del BCP.
Las advertencias técnicas, los informes internos y las observaciones sobre la situación de la entidad ya estaban registrados meses antes de que se iniciara el procedimiento de resolución. En ese contexto, su renuncia se produce cuando la crisis financiera e institucional alcanza uno de sus momentos más delicados.