Top gun girl: piloto de combate

De las trece mujeres piloto aviadoras que tiene la Fuerza Aérea Paraguaya actualmente, solo dos están especializadas en aviación de combate. De estas, la teniente primero Cynthia Carolina Orué Santacruz es la primera en completar su entrenamiento de diez meses en la Base Aérea de Natal (BANT), Brasil, como piloto de combate. Un logro profesional alcanzado con creces, pues cada día en ese curso es un desafío de altísima presión que ella supo sortear inclusive con honores. En el marco del Día Internacional de la Mujer, que se recuerda el próximo 8 de marzo, hacemos un recorrido por su experiencia.

22-02-2024 Marta Escurra. Entrevista a la Piloto de aviacion Teniente Primero Cynthia Carolina Orué Santacruz de la Fuerza Aérea Paraguaya. Dia de la mujer paraguaya. FAP. Luque Paraguay 8M Dia Internacional de la Mujer
22-02-2024 Marta Escurra. Entrevista a la Piloto de aviacion Teniente Primero Cynthia Carolina Orué Santacruz de la Fuerza Aérea Paraguaya. Dia de la mujer paraguaya. FAP. Luque Paraguay 8M Dia Internacional de la MujerMARTA ESCURRA

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Esta historia comienza en la ciudad de Mariano Roque Alonso, unos 30 años antes, cuando la entonces pequeña Cynthia Carolina Orué Santacruz de siete años se sentaba en el patio de su casa a ver pasar las aeronaves por encima del techo de su casa haciéndoles el “chau, avión”, tradición infantil que encerraba el anhelo de ser algún día piloto o volar en una de esas moles de metal alado.

Su padre, Isidro César Orué, chofer de camión, y su madre, Nilda Santacruz, ama de casa, jamás se imaginaron que esa ilusión “de criatura” llevaría a la segunda de sus seis hijos hasta la Academia Militar Francisco Solano López, en donde estudió cuatro años, con el afán de cumplir ese sueño y convertirse en piloto aviadora.

Y lo logró a fuerza del sacrificio propio y de su familia. “Mis padres hasta hoy se sacrifican”, remarca la teniente primero, quien luce el overall verde opaco en la Primera Brigada Aérea de la Fuerza Aérea Paraguaya, donde tiene lugar la entrevista.

Desde la ventana se ven los aviones que forman parte de la flota de la FAP que datan del siglo pasado y que vuelan de tanto en tanto los avezados pilotos de combate formados localmente y en el extranjero.

Pero antes de Cynthia Orué, la historia de las mujeres en la aviación paraguaya comienza a escribirse en las primeras décadas del siglo XX, época en que el escepticismo reinaba en ese mundo cuando una mujer “osaba” traspasar las fronteras de los roles asignados a la época para ellas.

Una de las figuras más emblemáticas en esta área fue Berta Servián de Flores, reconocida como la primera mujer paraguaya en obtener su licencia de piloto a finales de los años 30, tras recibir instrucción en el Aero Club del Paraguay.

Tras ella vinieron otras valientes, hasta llegar a nuestros días con 13 pilotos aviadoras dentro de la milicia, pero solo dos de ellas son pilotos de combate, en este caso Orué y Yennifer Pedrozo, quien fue la primera piloto de combate entrenada en Paraguay. Orué lo hizo a nivel internacional.

“Militarmente hablando, ingresé a la academia militar en el año 2011. Ahí fueron cuatro años de formación. Egresé a finales del 2014. En el año 2017 me recibí de piloto aviador militar, que es el curso básico que se realiza en la ciudad de Concepción”, cuenta Orué. Fue quemando etapas hasta llegar al año 2020 como instructora de vuelo del T35 Pillán.

Dos años más tarde fue asignada al Grupo Aerotáctico de Aviación de Caza, es decir, de combate. A finales de ese año le llegó la oportunidad de realizar el curso de aviación de combate en Natal, Brasil, donde vivió 10 intensos meses para convertirse en experta de vuelo de los aviones Super Tucano.

–¿Por qué piloto de caza, siendo que es un área muy árida en nuestro país?

–Para mí, la aviación de caza y, en realidad, mundialmente, la aviación de caza es el top, lo máximo, lo que todo piloto anhela. Y, para nosotros, la excelencia es una de las premisas más importantes. Entonces, yo veía eso, y yo dije, y quería eso para mí, responde.

–¿Cuál fue la parte más desafiante de toda la formación?

–En realidad es todo, pero la más importante para mí fue el hecho de venir a la aviación de caza. Cualquier piloto, ya sea hombre o mujer, debe reunir un perfil, debe ser una persona que trabaje, que sea comprometida, que busque la excelencia. No basta solo con desearlo, hay que cumplir los desafíos y las exigencias.

Como dato, se sabe que la escuela de formación de pilotos de caza es de altísima exigencia y las rutinas llevan al límite a los pilotos. “Cada día te prueban a ver si renunciás”, apunta una fuente masculina que prefiere guardar el anonimato. Y Orué aguantó, no renunció y culminó el curso con honores.

Perfil de los pilotos de caza

El perfil del piloto de caza requiere en primer lugar habilidades físicas excepcionales: dada la naturaleza físicamente exigente de volar aviones de combate, los pilotos deben estar en excelente condición física. Deben ser capaces de soportar fuerzas G extremas y mantener la concentración bajo estrés.

Agudeza mental: el pensamiento rápido y la toma de decisiones en fracciones de segundos son críticos. Los pilotos de combate deben evaluar situaciones complejas y elegir la mejor acción posible.

Competencias técnicas: los aviones de combate están equipados con sistemas avanzados. Los pilotos deben tener un profundo conocimiento de estos sistemas para operarlos efectivamente en diversas situaciones.

Trabajo en equipo y liderazgo: a menudo operando en formaciones o equipos, el liderazgo y la capacidad de trabajar en equipo son esenciales. La coordinación con otras unidades también es parte de su día a día.

Responsabilidades

Realizar misiones de defensa aérea: proteger el espacio aéreo de incursiones enemigas es una de las principales tareas. Esto puede incluir la intercepción de aeronaves no autorizadas o potencialmente hostiles.

Reconocimiento: aunque los satélites y drones han asumido muchas tareas de reconocimiento, los pilotos de caza todavía realizan misiones para recopilar inteligencia utilizando cámaras y sensores sofisticados.

Entrenamiento y simulacros: mantener las habilidades afiladas a través de entrenamientos constantes y simulacros es esencial para estar preparados para cualquier eventualidad.

Desafíos

Lidiar con el estrés del combate: pocos roles enfrentan el nivel de estrés mental y físico que experimentan los pilotos de caza. Las decisiones a menudo deben tomarse en situaciones de vida o muerte.

Exigencias físicas: la alta velocidad y maniobrabilidad de los aviones de caza exigen mucho al cuerpo. Los pilotos deben someterse a un riguroso entrenamiento físico y monitoreo de salud.

Formación continua: las tecnologías y tácticas militares evolucionan constantemente, por lo que los pilotos deben dedicar tiempo considerable a actualizarse y entrenarse en nuevas técnicas y equipos.

Equilibrio entre la vida laboral y personal: dadas las largas horas, la disponibilidad para despliegues y el riesgo inherente del trabajo, encontrar un equilibrio saludable puede ser un desafío.

Con estos datos en mano, el trabajo y el desafío de formación constante está a la orden del día. Pero cuanto está en vuelo Cynthia Orué también vive otras sensaciones. Para ella estar allá arriba “es muy emocionante. A mí me emocionan mucho las acrobacias en el aire, también el área operacional, las misiones de combate. Tenemos varias misiones que realiza el piloto de caza y para mí es también un orgullo”, refiere.

–Aunque no tenga nada que ver con ser hombre o mujer, muchas veces la sociedad se plantea si cuál es la necesidad de tener aviones de combate si no hay radares en óptimas condiciones para hacer frente a los flagelos transnacionales. ¿Qué opinás de eso?

–Que es muy importante el rol de los pilotos de combate, es importante porque estamos a cargo de la defensa de nuestro territorio en todos los ámbitos. Para eso siempre formarse es fundamental.

Un trabajo de a dos

Pero todo este trabajo no sería posible sin la mano de los técnicos de aviación, en este caso la técnica de aviación, Sgto. 1º Mariela Osorio. Ella se encarga de poner en condiciones la aeronave de la piloto verificando hasta el más mínimo detalle.

Especializada en el área de armamento aéreo y asiento eyectable, trabaja muy de cerca con Orué. “Mi especialidad es bastante pesada, requiere de mucha fuerza física, pero yo no doy lugar a que me tengan de menos”, dice Osorio.

Mariela Osorio es oriunda de Santa Elena, Cordillera. Y es “la del medio” de ocho hermanos. Su trabajo actual representa una gran responsabilidad, pues debe dejar a punto la aeronave de combate para su vuelo y esperar el retorno para verificar parte por parte para ver si se requieren de algunas reparaciones.

El vuelo se realiza entre 10.000 y 15.000 pies de altura, para lo cual se requiere de la utilización de oxígeno proveído a través de un casco con un adminículo especial. La autonomía del vuelo del Tucano, que es el que se usa a nivel local, es de cuatro horas aproximadamente. “Aunque nunca llegué al tope”, explica Orué.

¿Y de qué tipo son las misiones? De defensa e instrucción también. Tanto como formar y enfocarse a la misión de defensa, los dos tipos de misiones se realizan aquí. Normalmente también se les suele llamar a los pilotos cuando de repente se da algo ilícito en cierto sector del país. Tengo entendido que se llegaron a realizar misiones de interceptación de aeronaves no identificadas que llevaban cargas ilícitas y se les hizo aterrizar. Los pilotos de caza están preparados para ese tipo de misiones.

El 8M y las mujeres piloto

El 8 de marzo, conocido como el 8M, se recuerda el Día de la Mujer Trabajadora y tanto Orué como Osorio tienen trabajos poco comunes en nuestro país. En ese sentido envían un mensaje para otras mujeres que tengan un sueño, cualquiera sea, y qué hacer para cumplirlos.

“Nada es imposible. Hay que fijarse un objetivo y luchar para lograrlo. Que vas a tropezar. Te podés tropezar, pero te levantás y continuás hasta llegar. Si te mantenés enfocada, lo vas a lograr, enfocarse hasta llegar es la consigna”, finaliza Orué.

Mujeres de alto vuelo

La contribución de las mujeres a la aviación paraguaya se remonta a varias décadas atrás y ha sido documentada por el historiador Antonio Luis Sapienza Fracchia, quien habla que, en el ámbito militar y también policial, el nuevo milenio supuso grandes avances en la aviación femenina.

La teniente Yennifer Pedrozo fue la primera piloto aviadora militar y se destacó además como la primera mujer piloto de combate. La aviación militar también vio otras primeras veces, como la teniente Teodora Garay como instructora de vuelo y la teniente Lilian Mosqueira como piloto de helicópteros militares.

Además, en 2012, Eugenia Garcete, Lidia Duarte y Eliana Ortega se convirtieron en las primeras oficiales de policía paraguaya en recibir su brevet de pilotos de helicóptero, marcando otro hito significativo en la historia de la inclusión de la mujer en sectores anteriormente reservados exclusivamente para hombres.

Esta evolución, marcada por logros significativos y desafíos superados, revela la persistencia y la resiliencia de las mujeres en la aviación paraguaya. Cada paso refleja un avance hacia la equidad y la inclusión en uno de los campos más exigentes y fascinantes. Aunque todavía falta mucho por hacer para ver a más top gun girls en los cielos paraguayos.

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