Una banda que rompía el molde

De aquellos años de trabajo artesanal en defensa de la edición independiente genuina y solidaria habla el poeta y editor cartonero argentino Ricardo Piña en este texto en memoria de Edgar Pou.

Edgar Pou donando libros cartoneros a la biblioteca de la cárcel de mujeres El Buen Pastor, Asunción, 2016.
Edgar Pou donando libros cartoneros a la biblioteca de la cárcel de mujeres El Buen Pastor, Asunción, 2016.

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… En ese entonces yo escuchaba hablar de un tal Edgar Pou por boca de algunos poetas que se llegaban al local de Eloísa Cartonera, en Buenos Aires en los años 2004/5/6. Que era un tipo re-loco, un cirujano de la palabra y buenazo con el corazón. Y que su literatura era eso: ser amigazo de todos y filósofo protector ideológico fundamental de los desprotegidos, y también se hablaba de Canese, Bogado, Diegues y Meza... Esos muchachos eran una banda que rompía el molde de los poetas oficiales. Tenían editoriales artesanales independientes de los monstruos monopólicos que quiebran los idearios populares de nuestras naciones. Eran años de trabajo editorial artesanal en defensa de la edición independiente genuina y solidaria. Ahí se paraba Edgar, con su literatura insurrecta y desprolija, atolondrada, desacralizante y de gente común. Así lo conocí cuando fui a Asunción. Un tipo súper bueno, amable, muy querido por todos y siempre sonriente... un don de esa gente que vive el optimismo del bien logrado y lo reparte y lo horizontaliza sin miramientos. Un alma aguerrida pero defensora de sus amigos y de los desprotegidos. Yo ahora empecé a pensar en la orfandad de aquellos que se nutrían de su amor de amigo, de su calidad de gestor cultural, de agitador insobornable. Los que se alimentaban de su simpatía y sus ocurrencias. Yo estoy tomando dimensión, ahora, de lo que significaba Edgar. Tanta gente, tantos paisanos que lo van a extrañar. Tanto poeta mediocre que sentía que su poesía tenía ese aliento vertiginoso que le ponía Pou cuando leía sus versos. Y me duele el amor resignado de su familia, su compañera, sus hijos, que tendrán que sobreponerse a esta pérdida. Por supuesto que lo vamos a extrañar... pero ya volveremos a vernos en cualquier momento, para celebrar el habernos conocido.

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