Lohas y acuerdos como Escazú destruyen soberanía y economía

Se está pretendiendo a toda costa que Paraguay ratifique el Acuerdo de Escazú y se valen de una denuncia que, por cierto, aún está siendo investigada, relacionada al fallecimiento de una persona supuestamente por intoxicación en zonas aledañas de cultivos.

Para algunas organizaciones, resolver un tema sobre  medio ambiente está para ellos por encima de la misma Constitución  y de las leyes.
Para algunas organizaciones, resolver un tema sobre medio ambiente está para ellos por encima de la misma Constitución y de las leyes.Archivo, ABC Color

Y no existiendo decisión de parte de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), enseguida algunas ONG ambientalistas nacionales y extranjeras le hicieron saber a nuestro Gobierno que una solución para el caso sería que el estado paraguayo apruebe el Acuerdo de Escazú.

Al respecto, el ministro de Agricultura, Santiago Bertoni, dijo que nuestro país se constituyó como nación soberana y, además, no sería correcto firmar documento alguno debido a que eso implicaría una declaración de culpabilidad cuando el hecho todavía está siendo investigado. ¡Excelente, felicito al ministro Bertoni!

El tema en específico, sin embargo, es todavía más profundo.

El comienzo

La malsana intención de hacer firmar al Paraguay como parte del Acuerdo de Escazú en categoría de Tratado Internacional proviene de ideas y prácticas que son necesarias ponerlas en el debate, exponerlas ante la luz de la opinión pública, pues mucho hay por decir y dilucidar.

Lo primero y hasta elemental es el hecho que para algunas organizaciones internacionales como nacionales que actúan como sus acólitos en el país, la cuestión de la resolución de un tema como lo es el medio ambiente está para ellos por encima de la misma Constitución y de nuestras leyes.

Cuando se habla de medio ambiente –para ellos– una nación conformada en un estado se vuelve accesoria, dependiente de lo que consideran es mejor para todos. Y repito –lo que ellos consideran es mejor para todos– lo que denota una forma de conducta de contenido autoritario.

Y es así porque para ciertas ONG y organismos internacionales el hecho de que el pueblo deba deliberar mediante sus respectivas instituciones y representantes se constituye en apenas un formalismo.

Defender la soberanía

Están tan ansiosos de aprobar sus proyectos como en este caso el de Escazú y otros que el concepto de soberanía para ellos no existe y si existe pues ellos son los que la definen y deciden por sí y ante sí. Por fortuna, la misma ONU como las ONG se hallan supeditadas a su vez a la Constitución y de ahí se encuentran con una barrera.

La soberanía no es un chauvinismo nacionalista como quieren hacernos creer. La soberanía es una cuestión seria. Es un concepto de independencia, de patriotismo y de hacer valer los intereses de la gente que viven en una determinada zona geográfica.

Si para ellos la soberanía es apenas una circunstancia que les puede servir o no de acuerdo a lo que pretenden, pues para nosotros los paraguayos es y debe ser de vital importancia.

La soberanía es el ejercicio de la autoridad en el territorio, autoridad que proviene del pueblo o lo que es lo mismo de cada individuo, hombre y mujer que habita nuestro país. Y como he dicho y subrayo, es la soberanía la que nos permite contar con independencia ante cualquier fuerza interna o externa que pretenda modificar la competencia y atribución dada por la Constitución como ley fundamental.

La pretensión es acabar ciertamente con la soberanía, tema que no puede ser desconsiderado más todavía si valoramos lo que significa la historia y el quehacer del Paraguay, país que tuvo dos guerras internacionales, que se levantó de las mismas y que con sus defectos y virtudes vamos siendo parte de un siglo XXI complejo y competitivo.

Los Lohas

El otro motivo por el cual están ansiosos por hacer aprobar el Acuerdo de Escazú (a los lectores de este espacio les comento que encontrarán en este medio varios de mis artículos publicados sobre este tema en cuestión) es que derrotando o hiriendo de muerte a la soberanía se pretende tener lista la cabeza de playa para imponer el ambientalismo, el climatismo, como pensamiento único.

Para comprender mejor todo esto debemos hacer mención a los Lohas. Esta palabra cuya sigla significa estilo de vida saludable y sostenible (en inglés, Lifestyle of Health and Sustainability) se refiere a las personas que desean mejorar nuestro mundo a través del “consumo ético”.

Sus declarados enemigos son la carne y la soja. Desean primeramente ralentizar su producción para luego volverlas residuales. De hecho, el objetivo es afectar de tal modo la productividad hasta convertir a esos citados productos en una forma de actividad y de producción secundaria. Afectando la productividad pues la rentabilidad baja al punto de su desaparición.

Los Lohas son muchos y están en todas partes. Académicos, actores, políticos, periodistas y otros. Los Lohas están convencidos de ser los protectores del clima, de un mejor medio ambiente donde ellos desde luego siempre tienen la razón en las soluciones. Sin embargo, no debemos caer en convertirnos en ilusos para darles cabida a estos que vienen con tantas “buenas intenciones”.

De ninguna manera. En su mayoría los Lohas tienen acceso fácil en los medios de comunicación, dominan el debate porque nadie se les enfrenta y como no provienen de estratos socio económicos pobres se consideran como una élite que en realidad terminan en promotores de negocios como las energías no convencionales, por ejemplo, la sustitución de los derivados del petróleo.

Se muestran deseosos y así lo disponen en imponer restricciones a la propiedad privada y más y nuevos impuestos a la producción agrícola ganadera en particular. Así vamos a ver que resulta muy común ver en otras partes del mundo que los Lohas se mueven en vehículos eléctricos subvencionados por todos.

Aclaro para lo que hubiere lugar que no estoy en contra del uso de la electricidad. Al contrario, considero necesario avanzar en esta fuente de energía (en su distribución y comercialización en especial) en nuestro país de modo a disponer de la misma con facilidad y a bajo costo. El problema por tanto no es la electricidad sino el monopolio perverso y perjudicial de la Administración Nacional de Electricidad (ANDE).

Carne y soja

Por lo demás, es de notar que nuestro país ha logrado lo que pocos han hecho en el sector agropecuario a nivel mundial. Seguimos avanzando en una mejor carne y soja y lo exportamos al mundo permitiendo de ese modo el ingreso de divisas que afectan positivamente a la economía. Esto implica inversiones, nuevos empleos y estabilidad en el tipo de cambio del dólar.

El avance en el sector agropecuario es el resultado del esfuerzo diario, la inversión y la propiedad privada. No obstante, ciertas ONG y organismos internacionales como son y actúan como Lohas desean ponernos una estocada por la espalda, destruir nuestra soberanía, la propiedad y el futuro del país.

A ellos no les interesan las miles de familias paraguayas y extranjeras que trabajan e invierten con valor agregado en productos alimenticios de impacto positivos sobre el empleo y el ingreso de divisas para el Paraguay. Desean imponer perversos acuerdos como el Escazú vendiendo los intereses de nuestra soberanía como país con perniciosos efectos en el orden jurídico y la economía nacional.

Desde luego, poniendo en jaque al sector agropecuario en específico, la carne y la soja serán puestos como furgón de cola de intereses de grupos nacionales y extranjeros que, valiéndose de documentos como el de Escazú, afectarán la disponibilidad de la propiedad privada y la libertad de emprendimientos. Pero eso sí, y tomemos nota los paraguayos y extranjeros que vivimos en este país: El Paraguay y de ahí la economía agropecuaria se verán afectadas dañinamente por parte de organismos nacionales y extranjeros cuando ya no entendamos y defendamos nuestra soberanía.

Soberanía

Es el ejercicio de autoridad en el territorio, una autoridad que proviene del pueblo o de cada individuo que habita nuestro país.

Estilo

Los Lohas, sigla que significa estilo de vida saludable y sostenible (Lifestyle of Health and Sustainability) se refieren a los que desean mejorar el mundo a través del “consumo ético”.

(*) Catedrático de materias jurídicas y económicas en UniNorte. Autor de los libros “Gobierno, justicia y libre mercado”; “Cartas sobre el liberalismo”; “La acreditación universitaria en Paraguay, sus defectos y virtudes” y otros como el recientemente publicado “Ensayos sobre la Libertad y la República”.

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