A once años de su última visita a Paraguay, José Luis Rodríguez regresó al país con un discurso muy distinto al del artista preocupado por sostener una figura pública o promocionar únicamente un espectáculo. En la conferencia de prensa realizada anoche, antes de su presentación en el BCP, el cantante venezolano habló sobre el amor, la música y el paso del tiempo, pero también sobre la fragilidad humana, el desapego y la experiencia de haber atravesado uno de los momentos más difíciles de su vida.
Lejos de las respuestas automáticas o de las frases preparadas, el artista se mostró reflexivo durante gran parte del encuentro con la prensa. Incluso cuando le preguntaron qué podía esperar el público paraguayo del concierto, evitó centrarse solamente en el repertorio. “¿Qué puede esperar? Música, canciones, recuerdos”, respondió primero, antes de profundizar en algo mucho más íntimo: “Lo más importante es dejar en la gente lo que tú crees que es tu amor y tu fe”.
Esa idea atravesó prácticamente toda la conversación. A sus 83 años, Rodríguez habló desde un lugar marcado por la experiencia de haber estado cerca de la muerte y de haber regresado a los escenarios después de un doble trasplante de pulmón que lo mantuvo durante años alejado de las giras y de la actividad artística. En varios momentos de la conferencia volvió sobre esa experiencia, no desde el dramatismo, sino desde una mirada serena y espiritual sobre la vida.
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“El médico me dijo: si no te operas, vas a morir; si te operas, posiblemente vivas, pero no te garantizo que puedas volver a cantar”, recordó. A partir de allí, explicó que atravesó un profundo proceso de transformación emocional y espiritual. “Lo más difícil fue el desapego”, confesó. “Desapegarte de las personas que amas, de las cosas, del dinero, y entender que te puedes ir”.
En uno de los momentos más fuertes de la charla, Rodríguez resumió esa experiencia con una frase que terminó funcionando como eje involuntario de toda la conferencia: “Entendí que el cuerpo tiene tiempo de caducidad”. Luego insistió en una idea que repitió varias veces durante la noche: “Entramos, transitamos y no nos quedamos”.
El cantante también habló de la gratitud con la que vive esta nueva etapa de su vida. “Tengo dos pulmones prestados y estoy aquí”, dijo al referirse al trasplante. Y agregó: “No sabes lo que se siente estar de vuelta”. Más adelante reconoció que volver a cantar después de todo el proceso fue una sensación difícil de explicar. “Estoy sumamente agradecido de Dios porque me regaló más tiempo para seguir haciendo lo que amo: viajar, cantar y encontrarme con la gente”.
Aunque el concierto de este lunes estará centrado en canciones que marcaron generaciones, como “Dueño de nada”, “Pavo real” o “Agárrense de las manos”, gran parte de la conversación derivó hacia el significado de la música romántica en tiempos donde los consumos culturales parecen cada vez más rápidos e inmediatos.
En una entrevista exclusiva para ABC, que dio luego de la conferencia, Rodríguez defendió el valor de las baladas y de las canciones construidas desde la poesía y la emoción. “Las canciones románticas son poemas, mensajes, descripciones”, sostuvo. Y al comparar las letras de antes con muchas de las actuales, observó que “ahora el verbo es más directo, menos poesía”.
En ese momento utilizó una comparación peculiar, pero que también sintetizó bastante bien su mirada sobre la música contemporánea: “Ahora todo va directo, rápido, es como un microondas”, dijo, haciendo referencia a la velocidad y a la falta de rodeos con la que muchas canciones actuales abordan el amor y las relaciones.
Sin embargo, dejó en claro que no se trata de una crítica generacional ni de un rechazo hacia las nuevas corrientes musicales. “Yo respeto todos los géneros musicales. Algunos me gustan, otros no. Pero cada quien en lo suyo”, señaló. En su caso, aseguró que jamás sintió la necesidad de abandonar el estilo que construyó durante toda su carrera. “Si he hecho música romántica toda mi vida, así será hasta que me vaya”.
Al hablar sobre la permanencia de ciertas canciones a través de las décadas, el cantante destacó especialmente el trabajo de compositores como Manuel Alejandro, autor de clásicos interpretados por figuras como Julio Iglesias, José José, Raphael y el propio “Puma”. “Manuel Alejandro es un sastre”, dijo, utilizando una metáfora para explicar cómo el compositor escribía canciones hechas prácticamente a medida de cada artista. “Esa es mi línea: la poesía musical”.
La conversación tomó un tono todavía más reflexivo al hablar del rol del arte en contextos sociales complejos. Allí Rodríguez defendió la música, el deporte y las expresiones culturales como espacios fundamentales para la salud emocional colectiva. “No te puedes imaginar la humanidad sin música, sin deporte y sin arte. Hay suicidio colectivo”, expresó. Luego añadió: “La música, el arte y el deporte son válvulas de escape sociales”.
Para el cantante, esas expresiones no solo funcionan como entretenimiento, sino también como formas de contención, encuentro y alivio emocional. Incluso recordó cómo, durante la pandemia, muchas personas encontraron refugio en escuchar música, hacer ejercicio o consumir arte para sobrellevar el aislamiento y la incertidumbre.
Otro de los temas que atravesó su discurso fue el amor, asunto inevitable dentro de una carrera construida alrededor de canciones románticas. Rodríguez habló sobre cómo cambió su mirada con el paso de los años y reconoció que el amor se transforma en cada etapa de la vida. “El amor a los catorce años es distinto al de los cincuenta, sesenta o setenta. Va cambiando”, comentó.
Aun así, insistió en que el amor sigue siendo el gran motor de la existencia humana. “Por amor estamos aquí”, afirmó. Luego vinculó esa idea tanto al amor de pareja como al amor espiritual y familiar. “Por amor las madres dan la vida por sus hijos”, dijo, conectando además el tema con la cercanía del Día de la Madre.
En tanto, conectando con una pregunta hacia el final de la conferencia, le preguntaron qué canción elegiría para resumir todo lo vivido a lo largo de su vida. Después de unos segundos de reflexión, Rodríguez eligió “Dueño de nada”, uno de los temas más emblemáticos de su carrera. La elección no pareció casual. Después de hablar durante varios minutos sobre el desapego, la muerte y el paso fugaz por la vida, el sentido de esa canción parecía adquirir un significado completamente distinto. “Realmente somos dueños de nada”, concluyó.
Sobre el concierto:
El concierto de José Luis Rodríguez será esta noche desde las 21:00, en la antesala del Día de la Madre, en una noche pensada para compartir en familia y recorrer canciones que han acompañado a distintas generaciones.
Las entradas continúan disponibles a través de las plataformas digitales de Linke Arte y Todo Ticket Paraguay, así como en puntos de venta físicos habilitados en Hipermercado El Pueblo (Acceso Sur) y locales de Maxicambios. Los precios establecidos son: VIP Puma G. 1.000.000, VIP Platino G. 810.000, VIP Oro G. 710.000, Preferencias G. 550.000 y Platea G. 340.000.