La medida preventiva fue adoptada por las autoridades del Parque Nacional Iguazú y la concesionaria Iguazú Argentina SA, con el objetivo de resguardar la seguridad de los visitantes y trabajadores.
Ante el rápido incremento del nivel del río, activaron los protocolos de seguridad y se restringió el acceso a los sectores turísticos.
La reapertura de los circuitos dependerá de la evolución del caudal y de las evaluaciones de seguridad que realizan los técnicos.
El caudal se triplicó en pocas horas en las Cataratas
Según los datos difundidos, el sábado por la mañana el río Iguazú registraba menos de 4.000 metros cúbicos por segundo. Al día siguiente, el volumen aumentó hasta los 8.500 metros cúbicos por segundo y este lunes superó los 12.000, lo que obligó a reforzar las medidas preventivas.
En octubre de 2023, cuando el caudal superó los 20.000 metros cúbicos por segundo, se provocaron graves daños en las pasarelas del circuito de la Garganta del Diablo. La reparación demoró varios meses.
En esta ocasión, las autoridades decidieron desmontar preventivamente la pasarela que conduce a uno de los principales atractivos de las Cataratas, con el objetivo de evitar daños en la estructura por la fuerza de la corriente.
En Brasil sigue abierto, pero con restricciones
La crecida también motivó medidas preventivas en Foz de Iguazú, donde dispusieron el cierre temporal de la pasarela que conduce hasta la Garganta del Diablo, además de otras dos pasarelas denominadas “Poço Preto” y “Bananeiras”. Sin embargo, el parque sigue abierto al público con los miradores que están más alejados de la caída de las Cataratas.