“Una alimentación equilibrada y sana es fundamental para obtener la energía necesaria para que nuestro cuerpo pueda rendir y afrontar un día con optimismo y energía, cuando no podemos “recargar energías”, el organismo puede mostrar algunos aspectos negativos, ya que se puede debilitar el sistema inmunológico, aumenta el riesgo de lesiones durante los entrenamientos intensos y puede alterar las hormonas que regulan el apetito”, señala la licenciada en nutrición, Leticia Torales.
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Leticia Torales destaca que “La cantidad, la calidad y lo hábitos alimenticios son los elementos más importantes para una buena salud y un descanso saludable”.
Cenas ligeras
La nutricionista dice que las cenas ligeras en cantidad como en composición y que sean completas, es decir, que incluyan vegetales, proteínas magras, etc. son las que ayudarán a dormir mejor.
“Lo importante, es evitar cenas copiosas o consumir alimentos muy grasos, así como bebidas gaseosas. Pero, además, la edad o incluso la estación puede influir en el sueño de las personas. En adultos, la actividad laboral, social y familiar hace que a veces tengan menos tiempo para planificar y organizar su alimentación, por eso es importante recalcar que pueden elegir opciones saludables que permitan mantenernos sanos, mejor descansados y, por lo tanto, ser más productivos en el día a día”, destaca Leticia Torales.
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Además señala la profesional que hay alimentos que contienen sustancias que afectan al sistema nervioso central y tienen una acción directa sobre el sueño, como metilxantinas (cafeína, teobromina, teofilina) y aminas biógenas (histamina, etilamina, tiramina, etc). Son alimentos que hay que evitar si queremos asegurar un sueño reparador.
Alimentos que contienen sustancias que estimulan la relajación y promueven un descanso profundo son:
- Yogurt.
- Avena.
- Almendras.
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- Huevos.
- Bananas.
- Cerezas.
- Legumbres.
- Kiwi.
- Salmón y otros pescados grasos.
- Aguacate.