12 de junio de 2026

Dormir no siempre alcanza: podés pasar ocho horas en la cama y levantarte sin batería. La clave suele estar en el “descanso” fuera del sueño: mental, sensorial, social y más. Estos siete tipos te ayudan a detectar qué te está drenando.

Cuando aún no amanece, un maullido insistente o unas uñas contra la puerta pueden convertirse en rutina. Para muchos dueños, el problema no es que su mascota “sea inquieta”, sino que ha aprendido —a veces sin querer— que despertarte trae recompensa: comida, paseo, juego o simplemente atención.

¿Te cuesta dormir y no querés recurrir a más medicamentos de los que ya tomás? Existen estrategias para que esto no sea necesario y puedas conciliar el sueño de manera natural y beneficiosa para tu organismo. Aprovechá el Día Mundial del Sueño para conocer más sobre el tema.

Dormir es una de las actividades más vitales para la salud. Sin embargo, muchas personas luchan para conseguir un sueño rápido y reparador. Utilizar algunas estrategias sencillas puede mejorar significativamente tu calidad de vida y ayudarte a despertar renovado cada mañana.

Dormir en pareja puede parecer ideal, pero especialistas advierten sobre los peligros del sueño fragmentado. La solución podría estar en un “divorcio de sueño”, promoviendo así un descanso de calidad que beneficie la salud mental y emocional.

Despertarse una vez en la noche para ir al baño puede ocurrir de forma ocasional —por haber bebido mucho líquido tarde, por alcohol o por una cena salada—. Pero cuando el episodio se repite casi a diario y fragmenta el sueño, conviene ponerle nombre: nicturia, el acto de levantarse una o más veces durante la noche para orinar.