¿Sirve de verdad “vibrar alto”?

Además del aspecto socioeconómico, para el ser humano la dimensión espiritual es esencial. Se dice todo el tiempo hoy que las buenas vibraciones crean buenos pensamientos y mediante ellos podemos lograr nuestros deseos u objetivos de bienestar y armonía. La psicóloga Marcela Céspedes charla con nosotros sobre el tema.

Buena vibra
La búsqueda de la felicidad mantiene una relación muy estrecha con la "vibra alta, buena y bonita"

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“¡Qué tengas buena vibra!”, solemos escuchar de los trotamundos, los hippies, un saludo para alejar los problemas, desear buena suerte, ausencia de complicaciones en la vida, el amor, la amistad. Las vibraciones existen y repercuten en todo nuestro ser.

La información científica dice que varias ciencias como la neurociencia, la epigenética y la física cuántica buscan entender la relación entre lo físico, emocional, mental y espiritual. Muchos estudiosos han estudiado las relaciones entre nuestros pensamientos y nuestra realidad.

En la sociedad actual virtual tenemos una infinidad de personajes contemporáneos como influencers, conferencistas, coachs de vida, etc., tenemos también los tipos de yoga u otras disciplinas basadas en la meditación y el ejercicio que hablan de logros, objetivos, curas físicas, emocionales, mejor calidad de vida a través del manejo de las vibraciones.

“El auge de la espiritualidad es un fenómeno que ha ido en aumento en los últimos años, esta búsqueda ha llevado a varias personas a mejorar su calidad de vida introduciendo cambios significativos y duraderos a su rutina”, dice la psicóloga Marcela Céspedes.

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-Actualmente se habla mucho de “vibrar alto” como una manera de lograr el éxito, la paz, la armonía.

No se puede descartar el hecho, científicamente comprobado, de que las frecuencias vibratorias y la energía no solo se emanan del cuerpo sino también se encuentran dentro de éste. Justamente en el cerebro existen cuatro tipos de ondas cerebrales con diferentes frecuencias y características.

Lastimosamente, el auge de la espiritualidad ha sido aprovechado por varios influencers que, tomando hechos científicos como las vibraciones del cuerpo humano y mezclando información con pseudociencias, sacan provecho de la necesidad de las personas ofreciendo curas milagrosas mediante técnicas que no han sido comprobadas científicamente.

-¿Cómo nos puede afectar no lograr nuestros deseos por no “vibrar suficientemente alto”?

El hecho de buscar una solución en este tipo de opciones y posteriormente no lograr lo que se esperaba, podría empeorar la situación de la persona, al confirmar la creencia de que su problema no tiene solución y abandonar la búsqueda de un tratamiento adecuado.

Antes de lanzarse a probar ofertas de técnicas, se debería evaluar si la persona que la ofrece está certificada para hacerlo, tiene la experiencia necesaria y si lo planteado tiene validez científica.

-Entonces, de la ilusión y el entusiasmo se puede pasar a la decepción o a algo más grave.

Cuando la persona ha probado varias opciones, incluida la ofrecida por los “gurús de la espiritualidad” y no han funcionado, refuerza el pensamiento de que su problema no tiene solución, que ha fracasado su intento, y esto podría resultar peligroso incluso para la integridad física, principalmente en los casos en que existen trastornos mentales de base.

En estos casos ni siquiera se puede hablar de iatrogenia (daño no deseado causado por un profesional médico), puesto que los que ofrecen sus servicios no poseen la mayoría de las veces una certificación sanitaria que avale su intervención.

-Durante la pandemia el “vibrá alto” tomó más fuerza. Aún sin certificación, ¿no ha sido valido en esa época como aliciente para la gente que quedó sola y aislada?

La incertidumbre de la pandemia causó estragos en la salud física y mental de las personas, aún estamos viendo los efectos en la población.

La cercanía con la muerte despierta en los seres humanos la búsqueda de la espiritualidad y las preguntas sobre el más allá, esa situación es terreno fértil para aquellos que quieren aprovecharse de la desesperación, por lo que hubo un auge de las teleterapias psicológicas, pero también de las ofertas de curas milagrosas a los problemas de toda índole.

La soledad y el aislamiento llevaron a varias personas a aferrarse a soluciones rápidas, con el consiguiente peligro que eso podría causar en su estado físico o emocional, al no funcionar la opción intentada y encontrarse sin otras alternativas.

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-Con o sin pandemia, la mayoría de la gente tiende a creer que si se logra tener pensamientos buenos y fuertes, debería cumplirse lo que desee.

Existen investigaciones desde 1950 aproximadamente que avalan la relación entre cogniciones y emoción.

Albert Ellis (psicoterapeuta estadounidense) propone en 1962 que la emoción y la conducta se derivan de la forma en que interpretamos lo que sucede, más de lo que suceda en sí mismo.

Está comprobado que nuestras cogniciones influyen en las emociones y conducta, nuestro estado emocional depende en gran medida de las cogniciones, pero no existen investigaciones científicas que comprueben que los pensamientos positivos intensos podrían llevar a que se cumpla aquello que deseamos por el solo hecho de pensarlo.

Un esquema saludable sería aprender a controlar nuestros pensamientos desadaptativos, cuestionando aquellos que no presentan evidencia y reemplazarlos por diálogos internos positivos; estos cambios redundarán en una expresión emocional y conductual más adaptativa.

-¿Cree que la gente (de distintas edades) sigue demasiado a los influencers en redes para resolver sus problemas internos?

El auge de los influencers es innegable, los contenidos pueden ser sumamente atractivos, de hecho, han sido creados con ese fin.

También es innegable que aquellos profesionales de la salud que se han convertido en influencers, pueden ayudar informando y apoyando grandes cambios en seguidores.

Pero también existe el otro lado de la moneda, aquellos que venden sus cursos, talleres, videos, etc. prometiendo soluciones rápidas sin considerar la individualidad y el diagnóstico de la persona.

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-¿Cómo seleccionar los consejos en el mercado virtual?

El filtrar y seleccionar la información es clave, cuando la persona que ofrece consejos está certificada en aquello que propone, es el primer filtro.

No todas las técnicas, por más científicas que sean, funcionan en todas las personas. Por tanto, si a mi amiga le funcionó una técnica, no necesariamente me funcionará a mí de la misma manera.

Por eso es importante consultar con un profesional de la salud mental, que analice el caso particular y realice una intervención individualizada.

-¿Qué hacemos con “la culpa -que nos atribuyen- por no haber sabido vibrar alto”?

Analicemos la evidencia de la aseveración en primer lugar.

¿De dónde viene la idea de que “vibrar alto” resultará en obtener lo que deseo? ¿Por qué me aferro a un pensamiento mágico en lugar de trabajar por el logro de mis objetivos?

Las creencias que tenemos sobre cómo deberíamos lograr las metas influyen en la aparición de los sentimientos de culpa; al cuestionar nuestras creencias podríamos aliviar el malestar causado por la culpa. Aunque este proceso, en realidad, pueda resultar bastante largo y complicado cuando se trata de profundas creencias arraigadas en la historia personal y familiar de la persona y deben ser trabajadas desde una intervención psicológica profesional.

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