Ansiedad: cómo identificar los síntomas físicos que tu cuerpo manifiesta

¿Cuáles son los síntomas físicos de la ansiedad?Shutterstock

La ansiedad se manifiesta en el cuerpo antes que en la mente, activando una respuesta biológica que puede confundirse con problemas de salud graves. Reconocer los síntomas físicos es crucial para abordar este trastorno que afecta a millones diariamente.

La ansiedad suele describirse como una sensación de inquietud o preocupación, pero en la práctica muchas personas la reconocen antes en el cuerpo que en la mente.

¿Cuáles son los síntomas físicos de la ansiedad?

No se trata únicamente de “estar nervioso”: cuando el cerebro interpreta amenaza —real o anticipada— activa el sistema de alarma del organismo, diseñado para reaccionar rápido.

El resultado es una cascada física que, si se vuelve frecuente o intensa, puede confundirse con un problema cardiaco, respiratorio o digestivo.

Lo que pasa en el cuerpo cuando aparece la ansiedad

La respuesta de “lucha o huida” acelera el corazón, aumenta la respiración y tensa los músculos para prepararse ante el peligro.

¿Cuáles son los síntomas físicos de la ansiedad?

En un examen o una entrevista puede durar minutos; en la ansiedad persistente, el cuerpo puede permanecer en modo alerta durante horas o repetirse día tras día, con desgaste acumulado.

Señales físicas comunes (y por qué ocurren)

Entre los síntomas más habituales están las palpitaciones o el pulso rápido, el sudor frío, los temblores y la tensión muscular que puede terminar en dolor de cuello, mandíbula apretada o cefaleas.

¿Cuáles son los síntomas físicos de la ansiedad?

También son frecuentes la opresión en el pecho, la falta de aire o la sensación de “no poder llenar” los pulmones, especialmente durante ataques de pánico.

En el aparato digestivo, la ansiedad puede manifestarse como náuseas, “nudo” en el estómago, diarrea o cambios en el apetito.

Mareos, hormigueo en manos o labios y fatiga aparecen a menudo, a veces asociados a hiperventilación o a un sueño alterado.

Cuándo conviene consultar

Si los síntomas son nuevos, intensos o interfieren con la vida diaria, es importante pedir evaluación clínica: algunas condiciones (arritmias, asma, reflujo severo, problemas tiroideos) pueden parecer ansiedad.

Buscá atención urgente ante dolor torácico fuerte, desmayo, dificultad respiratoria marcada o debilidad súbita.

Cuando se confirma que se trata de ansiedad, el tratamiento —psicoterapia, hábitos de sueño y actividad física, y en algunos casos medicación— suele reducir tanto la preocupación como sus manifestaciones corporales.

Reconocer estas señales no es “dramatizar”: es entender el lenguaje del cuerpo para actuar a tiempo.

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