Cómo manejar la muda de pelo en perros y gatos: guía esencial

Muda en perros, imagen ilustrativa.Shutterstock

Si cada cambio de estación convierte el sillón en “abrigo” y el piso en alfombra, no estás solo: la muda es un proceso normal. Entender por qué ocurre y cuándo deja de serlo ayuda a cuidar el pelo… y la salud.

La muda es el recambio natural del pelaje. En perros y gatos, el pelo no “se cae” al azar: atraviesa fases de crecimiento, reposo y desprendimiento. Ese ciclo se ajusta para proteger la piel, regular la temperatura y adaptarse al ambiente.

El principal reloj biológico no es la escoba: es la luz. El fotoperíodo (cantidad de horas de luz) le “avisa” al organismo que se viene el calor o el frío, y cambia la producción de pelo y subpelo. La temperatura influye, pero suele ser un segundo factor.

En qué estaciones se nota más la muda

Muda en perros, imagen ilustrativa.

En climas templados, lo más habitual es ver dos picos:

  • Primavera: muchos animales sueltan subpelo más denso del invierno.
  • Otoño: se reorganiza el manto para los meses fríos.

En hogares con calefacción, aire acondicionado y luz artificial, especialmente en gatos, la muda puede volverse más pareja todo el año, con “micro-picos” menos previsibles.

Perros: por qué algunos largan “nubes” y otros casi nada

Muda en perros, imagen ilustrativa.

La intensidad depende del tipo de manto:

  • Doble capa (subpelo + pelo de cobertura), frecuente en pastores, nórdicos o mestizos de pelaje denso: tienden a mudar más y de forma más explosiva.
  • Capa simple o pelo rizado/lana (como caniches) suele soltar menos al ambiente, aunque el pelo igualmente se renueva.

Un error común es pensar que rapar resuelve el problema: en perros de doble capa puede alterar la protección térmica y favorecer irritaciones o quemaduras solares. Si la meta es “menos pelo en casa”, suele funcionar mejor el cepillado sistemático que la máquina.

Gatos: muda silenciosa, bolas de pelo y vida indoor

Los gatos se acicalan y muchas veces el recambio pasa desapercibido… hasta que aparecen bolas de pelo (tricobezoares) o mechones en la ropa. Los gatos indoor, expuestos a luz artificial constante, pueden mudar de manera más continua.

Si el gato vomita pelo con frecuencia, conviene revisar rutina de cepillado, hidratación, dieta y, si hace falta, consultar por opciones seguras para mejorar el tránsito intestinal.

Qué podés hacer en casa sin “pelearte” con el pelaje

La base es simple: menos pelo suelto en el cuerpo, menos pelo suelto en el hogar. Un cepillado regular (más frecuente en picos estacionales) reduce nudos, distribuye grasas naturales y permite detectar a tiempo irritaciones o parásitos.

Muda en perros, imagen ilustrativa.

Elegí herramientas acordes al tipo de manto (carda, peine metálico, deslanador con uso moderado).

La nutrición también cuenta: proteínas de buena calidad y ácidos grasos omega-3 pueden favorecer piel y pelo, pero no reemplazan un diagnóstico si hay síntomas. Evitá “suplementar por las dudas” sin orientación veterinaria.

Cuándo la caída de pelo deja de ser normal

La muda estacional suele ser difusa y simétrica. Consultá con un veterinario si aparece:

Muda en perros, imagen ilustrativa.
  • Picazón intensa, enrojecimiento, mal olor o costras
  • Calvas, pelo quebradizo o zonas muy localizadas
  • Caspa marcada, otitis repetidas o lamido compulsivo
  • Cambios generales (sed, apetito, peso, decaimiento), que pueden asociarse a problemas hormonales o sistémicos

Alergias, pulgas, ácaros, hongos y ciertas endocrinopatías pueden parecer “muda”, pero requieren tratamiento específico y seguro.

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