10 de mayo de 2026

Cerrar una puerta puede desatar maullidos, arañazos y “drama felino”. No es capricho: para muchos gatos, perder acceso significa perder información y control sobre su territorio. La etología explica qué buscan y cómo ayudarlos sin riesgos.

Muchos cuidadores descubren los tipos de sangre felinos recién ante una urgencia. Pero en gatos, un grupo incompatible puede volver riesgosa una transfusión —o incluso una camada—. Saber si es A, B o AB ayuda a prevenir.


Si al acariciar a tu gato te queda “nieve” en la ropa, no siempre es falta de higiene. La caspa suele ser una pista sobre piel seca, hidratación insuficiente, ambiente o parásitos. Qué mirar —y cuándo consultar— sin alarmismo.

Un gato cariñoso que de pronto se esconde, muerde “sin razón” o babea más de lo normal asusta —y con motivo—. La rabia es rara en muchos lugares, pero casi siempre mortal. Reconocer señales y actuar a tiempo protege a tu gato y a tu familia.

Te acostaste, apagaste la luz y, puntualmente, a las 3 de la mañana tu gato empieza a “hablar”. No es capricho: suele haber razones biológicas, ambientales o médicas. Estas son algunas claves para entenderlo y mejorar el descanso de ambos.