Ueno dice que millones “al cobro” a su propio grupo superan su efectivo en caja

Gustavo Villate (izq.), Santiago Peña, César Astigarraga, Miguel Vázquez, Guillermo Vázquez y Luis Angulo aparecen juntos en foto.
El presidente Santiago Peña junto César Astigarraga, Miguel Vázquez, Guillermo Vázquez y Luis Angulo, todos estos últimos relacionados al Grupo Vázquez.Gentileza

El balance de Ueno Bank al cierre de 2025 revela una estructura financiera altamente llamativa. Mientras actualmente la entidad custodia G. 4,7 billones de fondos públicos y del IPS, su disponibilidad real en efectivo a finales del año pasado era de solamente G. 620.515 millones. Esta cifra es superada por los G. 796.171 millones que el banco declaraba como “valores al cobro” a personas y empresas vinculadas al propio Grupo Vázquez SAE, los cuales llamativamente figuraban bajo el rubro de disponibilidades inmediatas.

Hasta febrero de 2026, Ueno Bank –entidad ligada al Grupo Vázquez SAE y presidida por Federico Miguel Vázquez– consolidó su rol como principal custodio estatal al captar más de G. 4,7 billones en fondos públicos (desglosados en G. 3,3 billones y US$ 217 millones). Sin embargo, su balance al cierre del Ejercicio 2025 expone una estructura de activos que despierta alertas sobre la “solvencia” frente a sus depositantes, siendo uno de los principales el fondo de jubilaciones del Instituto de Previsión Social (IPS).

Según la documentación oficial, el banco reportó disponibilidades totales por G. 3,4 billones. El análisis detallado de esta cifra revela una composición inusual para los estándares de liquidez bancaria. Mientras el efectivo físico en caja suma apenas G. 620.515 millones, la cuenta de “equivalentes a efectivo (valores al cobro)” asciende a G. 802.803 millones. Lo restante se encuentra inmovilizado en encaje y otra parte en depósitos en el Banco Central del Paraguay (BCP) por G. 1,9 billones.

El punto crítico de este balance es que el 99% de dichos “valores al cobro” corresponde a compromisos de personas y empresas vinculadas al propio Grupo Vázquez SAE (G. 796.171 millones). En la práctica, el banco está computando como “dinero disponible” deudas de sus propios accionistas y empresas asociadas, una situación de alta concentración de riesgo.

Aumento del 428%

Más allá de la cifra actual, la evolución del balance muestra que esta práctica se disparó en coincidencia con la llegada masiva de recursos del Estado y del IPS. En solo 12 meses, los “valores al cobro” del banco pasaron de G. 151.992 millones (2024) a G. 802.803 millones (2025), un incremento significativo.

Detalle del cuadro de disponibilidades en el que aparece que el efectivo en caja es  menor al “equivalente a efectivo” o “valores al cobro” de personas y empresas vinculadas.
Detalle del cuadro de disponibilidades en el que aparece que el efectivo en caja es menor al “equivalente a efectivo” o “valores al cobro” de personas y empresas vinculadas.

Este salto de G. 650.811 millones se concentró casi exclusivamente en operaciones con el entorno del grupo empresarial. La cuenta con empresas y personas vinculadas trepó de G. 150.175 millones a G. 796.171 millones en el mismo periodo, de acuerdo al balance.

Según el manual de cuentas del BCP, en el rubro de “valores al cobro” deben registrarse los documentos o instrumentos que el banco tiene derecho a cobrar de terceros. Sin embargo, que el grueso de esta “liquidez” dependa de la capacidad de pago del mismo grupo empresarial que es dueño del banco, genera dudas sobre la disponibilidad inmediata de esos recursos.

ABC buscó obtener la versión del superintendente de Bancos, Holger Insfrán, para profundizar en la regularidad de estas operaciones, pero no tuvimos respuesta a los mensajes enviados a su teléfono celular.

Ingeniería contable en Ueno Bank

El balance de Ueno Bank al cierre del Ejercicio 2025 deja al descubierto una compleja estructura contable que pone en duda su “solvencia”. Lejos de provenir de la intermediación financiera tradicional, gran parte de sus beneficios declarados se sustenta en rubros atípicos y gastos diferidos que, en la práctica, ayudan a “maquillar” el desempeño real de la entidad.

Bajo el concepto de “Otras ganancias diversas”, el banco registró G. 497.944 millones (alquileres por G. 180.000 millones y proyectos por G. 200.400 millones). El uso de cargos diferidos (gastos ya realizados, pero que se registran en cuotas anuales para no afectar el balance inmediato) registra también aumentos de G. 576.432 millones.

La transparencia y el control efectivo del Banco Central del Paraguay (BCP) sobre esta “ingeniería contable” y el cumplimiento de las normas son de vital importancia, considerando que este banco, cuyos accionistas eran socios comerciales del presidente Santiago Peña, custodia hoy gran parte de los fondos destinados a las futuras jubilaciones del país.