El síndrome de Haw es la protrusión bilateral del tercer párpado (membrana nictitante) en un gato sin dolor ocular evidente y, por lo general, sin enrojecimiento marcado ni secreción. Se ve como una “telita” pálida que cubre parte del ojo desde el ángulo interno, en los dos ojos a la vez.
No es lo mismo que una “irritación” común: si hay dolor, el gato entrecierra el ojo o aparece secreción, puede tratarse de úlcera corneal, conjuntivitis, uveítis u otras urgencias.
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Por qué aparece: la pista más frecuente está en el intestino
La literatura veterinaria describe al síndrome de Haw como un cuadro idiopático (sin una única causa demostrable), pero con una asociación repetida con trastornos gastrointestinales: diarrea reciente, cambios de dieta, parasitosis o cuadros virales.
La hipótesis más aceptada es un desequilibrio transitorio del sistema nervioso autónomo que altera el tono del tercer párpado.
En la práctica, muchos veterinarios lo ven aparecer tras episodios digestivos en gatos jóvenes o en hogares con varios animales, donde los parásitos intestinales son más probables. La relevancia es concreta: cuando el tercer párpado sube, a veces el ojo “avisa” de un problema que no está en el ojo.
Cuándo es “esperable” y cuándo es una señal de alarma
Suele encajar con Haw si: aparece de golpe, es bilateral, el gato no se rasca, no hay dolor evidente y el estado general es bueno.
Consultá rápido si ocurre cualquiera de estas situaciones: es unilateral; hay pupilas distintas, caída del párpado superior o el ojo parece “hundido” (diferenciales como síndrome de Horner); hay secreción, opacidad o el gato mantiene el ojo cerrado (dolor); hay pérdida de peso, vómitos persistentes, diarrea con sangre, fiebre, decaimiento o deshidratación.
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Qué hace el veterinario para confirmarlo
El diagnóstico es clínico y, sobre todo, de exclusión.
En consultorio suelen revisar córnea con tinción (para descartar úlceras), medir reflejos y realizar un examen neurológico básico.
Si hay antecedentes digestivos, es habitual indicar coproparasitológico y, según el caso, testear causas infecciosas o evaluar el estado general.
Tratamiento: menos colirios y más causa de fondo
No hay un “colirio para Haw” universal. La conducta más respaldada es tratar lo que lo dispara: desparasitación indicada por el veterinario, hidratación y manejo del cuadro gastrointestinal.
Muchos casos remiten en días o pocas semanas. Automedicar con gotas con antibióticos o corticoides puede ser un error si hay una lesión corneal no detectada.
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Cómo reconocerlo en casa sin confundirlo con cansancio
El tercer párpado puede asomarse cuando el gato está muy relajado o somnoliento, pero en Haw suele verse de manera sostenida incluso con el gato activo, y típicamente en ambos ojos.
Si además notás diarrea reciente, cambios en el apetito o adelgazamiento, esa combinación merece una consulta: el ojo puede estar señalando un problema sistémico.