¿Qué descubrió la genética sobre el color de los ojos en los gatos?

Gato.
Gato.Shutterstock

Hallazgos sobre la genética felina revelan que el color de ojos en gatos no es universal. Investigaciones indican que los cambios en la melanina durante la gestación son clave para entender esta variabilidad ocular.

La genética confirmó que el color de ojos en los gatos no funciona como un “gen del azul” universal. Lo que cambia, en casi todos los casos, es la cantidad y distribución de melanina en el iris (el pigmento que oscurece), y eso depende de genes que regulan la producción de pigmento y, sobre todo, la migración y supervivencia de melanocitos (células que fabrican melanina) durante la gestación.

Gato.
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Por eso, dos gatos con pelajes distintos pueden tener ojos similares, y viceversa: el ojo es un marcador de cómo se “poblaron” de melanocitos esos tejidos, no solo del color del pelo.

Por qué muchos gatos nacen con ojos azules y después cambian

Un dato que la biología del desarrollo deja claro: la mayoría de los gatitos nacen con ojos azulados porque el iris todavía tiene poca melanina.

Gato.
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Entre las 6 y 12 semanas, al madurar los melanocitos, el color suele virar a verde, ámbar o cobre. Si el azul se mantiene, suele haber una causa genética que limita el pigmento en el iris.

Ojos azules: dos caminos genéticos frecuentes

En términos prácticos, la genética veterinaria identifica dos escenarios comunes:

1) “Point” (siamés y afines): pigmento sensible a la temperatura. En gatos tipo siamés, birmano o ragdoll, variantes en TYR (tirosinasa) reducen la pigmentación en zonas cálidas del cuerpo.

Gato de raza Ragdoll.
Gato de raza Ragdoll.

El iris queda con poca melanina y los ojos suelen ser azules. Importante: este azul no implica por sí mismo sordera.

2) Blanco dominante y manchado blanco: cuando faltan melanocitos. Variantes vinculadas al “blanco” (clásicamente estudiadas en torno a genes como KIT y rutas asociadas a melanocitos) pueden hacer que no lleguen suficientes melanocitos al pelo, al iris y también al oído interno.

Gato.
Gato.

Esto explica por qué, en gatos blancos con ojos azules, aumenta el riesgo de sordera congénita neurosensorial: en el oído faltan células pigmentarias necesarias para su funcionamiento normal. (No es una regla absoluta, pero sí una asociación bien descrita en veterinaria.)

Heterocromía: un “mapa” de melanocitos, no una rareza mística

La heterocromía (un ojo azul y otro ámbar/verde, o sectores de distinto color) suele deberse a mosaicismo en el desarrollo: en un ojo (o en parte de él) llegaron menos melanocitos o produjeron menos pigmento.

Es más frecuente en gatos con genes de blanco o bicolores, porque esos mismos mecanismos afectan la distribución celular en distintos tejidos.

Qué aportaron los estudios genómicos recientes

Con iniciativas de secuenciación felina como 99 Lives y trabajos universitarios en genética veterinaria, se avanzó en algo concreto: distinguir variantes que “apagan” pigmento por producción (como TYR) de las que lo hacen por ausencia de melanocitos (vías como KIT).

Ese matiz importa porque cambia lo que puede acompañar al color de ojos: no es lo mismo un azul por “point” que un azul asociado a patrones de blanco.

Cuándo conviene consultar al veterinario

Si tu gato es blanco y de ojos azules (o heterocromía), vale la pena preguntar por un test auditivo (BAER), sobre todo si notás que no responde a sonidos cotidianos.

Gato.
Gato.

Y si el color del ojo cambia en la adultez, aparece opacidad, enrojecimiento o dolor, ya no es genética: puede ser inflamación, glaucoma o lesión y requiere revisión.