Los trabajos de recapado de Eusebio Ayala, correspondientes al desagüe pluvial del Abasto, iniciados por el exintendente Óscar “Nenecho” Rodríguez (ANR-cartista) y continuados por Luis Bello (ANR-HC), provocaron severos daños en el entorno de la avenida. Lejos de mejorar el tránsito, dejaron a su paso una estela de destrozos y escombros que impiden la circulación peatonal.
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En el tramo afectado, entre Domingo Montanaro y Teniente Ramírez Franco, montículos de escombros obstaculizan las veredas, obligando a los transeúntes a caminar peligrosamente por la calzada vehicular, donde además se observan tapas de registro de desagüe cloacal rotas, lo que representa un peligro constante para vehículos y peatones que circulan por el lugar.
La zona muestra signos de un abandono generalizado tras el inicio de estas obras en enero de 2025, lo que aniquiló la economía local.
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Lo que antes era un polo comercial vibrante, hoy se ha convertido en un sector con la actividad comercial destruida y nulas ventas. Muchos comerciantes se vieron forzados a cerrar definitivamente sus puertas ante la imposibilidad de recibir clientes por el bloqueo constante.
El desagüe pluvial del Abasto fue adjudicado por Nenecho al Consorcio Pluvial Abasto, integrado por Covipa y Chaves Construcciones, representado legalmente, entre otros, por Óscar Antonio Rubiani. El costo total de la obra es de G. 71.393 millones, de los cuales, según consta en el portal de la Dirección Nacional de Contrataciones Públicas (DNCP), se habrían pagado G. 23.792 millones.
Basura y descontrol
Los locales que alguna vez fueron prósperos ahora funcionan como aguantaderos y vertederos irregulares, acumulando basura y desechos de todo tipo.
Esta degradación urbana ha convertido el lugar en foco de insalubridad y delincuencia para los pocos vecinos que aún permanecen.
La falta de control municipal permite que diversas chatarrerías se apropien ilegalmente de las veredas con vehículos en desuso y restos metálicos.
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Estas ocupaciones irregulares se suman al caos ya existente, reduciendo aún más el espacio público disponible para los ciudadanos asuncenos.
Desvío e intervención
El proyecto de desagüe pluvial que se desarrolla en la zona es una de las ocho cuencas que el exintendente Óscar “Nenecho” Rodríguez (ANR-cartista) prometió con los bonos G8 (2022), por G. 360.000 millones.
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La ejecución fue un fracaso. Rodríguez apenas inició cuatro de las obras planeadas y, hasta la fecha, ninguna de las intervenciones fue terminada.
La intervención a su gestión, a cargo de Carlos Pereira, confirmó que el dinero de esa emisión ya no existe porque fue desviado de forma irregular.
Pereira aseveró que, mediante "terribles prácticas ilegales“, como la utilización de una “cuenta única”, Rodríguez desvió G. 512.000 millones que debían ser para obras, a gastos corrientes, en su mayoría, salarios.