En enero de este año, el MEF comunicó a varias instituciones del Estado que, en todo proceso de contratación, se debe contar con el Certificado de Disponibilidad Presupuestaria y que, en caso de una compra de urgencia e impostergable, que sea por fuera del presupuesto designado por ley, se debe solicitar autorización del Equipo Económico Nacional, cuyo pedido debe estar acompañado de informes técnicos que fundamenten la urgencia.
Ante esta nueva disposición, varios directores de programas y hospitales expresaron su preocupación, algunos incluso tildaron esta disposición como “burocracia mata paciente”, como la directora del Programa de Atención Integral a Niños Portadores de Cardiopatía, Nancy Garay, ya que con esta nueva traba burocrática se pone en riesgo la vida de niños con cardiopatías.
Según el director del Hospital Acosta Ñu, Héctor Castro, quien fue designado como vocero del Ministerio de Salud, hay una lógica administrativa por parte del MEF sobre la emisión de órdenes de compra que no se ajusta a la lógica sanitaria, considerando que las demandas en los servicios de salud son continuas, impredecibles e impostergables.
“Aunque la planificación sea prolija, son impredecibles porque puede nacer un niño con problema estructural de su corazón que necesita ser operado. Por lo tanto, eso realmente es muy difícil de planificar. La lógica sanitaria en la demanda en los servicios de salud siempre siempre es continua, impredecible e impostergable”, sostuvo.
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Reprogramación de cirugías
Castro confirmó además que varias cirugías debieron postergarlas o reprogramarlas debido a la falta de insumos, los cuales también hoy día tienen dificultades para adquirirlos, debido a la burocracia impuesta por el MEF, pese a contar con una ley de Presupuesto General de Gastos de la Nación (PGN), que estipula el presupuesto de cada institución.
“Hay que tener en cuenta que para que un hospital funcione, hay también una estructura que lo sostiene, como por ejemplo, y no es un detalle menor, servicios de limpieza, servicios de alimento, porque nosotros le entregamos un plato terminado a la mamá cuyo hijo está internado, servicio de seguridad y todo eso también representa contratos plurianuales, que si no hay disponibilidad presupuestaria, no podemos emitir la orden de compra, por lo tanto, esos servicios se pueden detener”, explicó.
Agregó que a este escenario en que los servicios podrían detenerse, se suman brechas como la provisión de insumos transversales de gran cuantía como Punzo-Cat, jeringa, todo lo demás, que si no hay la posibilidad de ofrecerlos como hospital, deben hacer o alianzas con fundaciones o gasto de bolsillo, es decir, que los pacientes compren los insumos.
“La burocracia, si es que nosotros sostenemos de la manera que se está estipulando, se tiene que gestar de otra forma, de tal manera de dar una respuesta inmediata. Vienen acá las necesidades que tenemos que responder y estamos hablando de condiciones de salud, y sobre todo, en una población muy sensible como la pediátrica”, señaló.
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Presupuesto inferior al crecimiento de la demanda
Recordó que en el hospital pediátrico solamente el número de camas aumentó desde el 2022 hasta ahora en un 77%, es decir, de 10 camas de terapia intensiva que tenían, ahora superan las 42 camas de terapia intensiva en niños, cuando el presupuesto del hospital pediátrico no superó el 37% en aumento.
“Siempre hay una necesidad cada vez mayor, continua, impostergable, y el presupuesto, esa rigidez, nos lo impide muchas veces y, por lo tanto, claro que van a haber esas brechas”, concluyó.
Actualmente, son en total seis las cirugías que en el Hospital Acosta Ñu fueron reprogramadas debido a la falta de insumos, de las 100 programadas que realizan al año.
Otro crítico de la imposición del MEF fue el doctor Carlos Morínigo, exministro de Salud y referente del Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias y del Ambiente (Ineram), quien lanzó una advertencia desesperada: el sistema está operando “al filo de la muerte”.
Aunque reconoció que la medida administrativa busca frenar la acumulación de deudas, en la práctica representa un freno de mano para un sistema que ya opera con un déficit histórico. “Nos ata de pies y manos”, afirmó el médico.