Asunción “postapocalíptica”: caos y destrucción, el día después de la tormenta

Vecina cruza las destruidas calles de Petereby y Baldomero Ruiz, en el barrio San Pablo, donde las lluvias causaron estragos en la zona de obras de desague pluvial de la cuenca Lambaré.Gustavo Machado

Asunción, administrada por el intendente Luis Bello (ANR-HC), amaneció el martes en condiciones “postapocalípticas”, producto de las lluvias que se registraron con mayor intensidad en la noche del lunes. En San Pablo, Santo Domingo y Manorá, los vecinos atestiguaron momentos de terror y calificaron la ciudad como invivible. Óscar “Nenecho” Rodríguez (ANR-HC) había prometido desagües pluviales con los bonos G8 (2022), pero el dinero fue desviado y los proyectos siguen esperando.

Tras las intensas lluvias caídas sobre Asunción durante todo el lunes, aunque con mayor intensidad en la tarde y noche, la capital, administrada por el intendente Luis Bello (ANR-cartista), amaneció este martes sumida en una destrucción generalizada. En barrios enteros se vieron postales apocalípticas.

La zona de obras del desagüe pluvial de San Pablo quedó totalmente destruida, despues de las torrenciales lluvias del lunes.

Vecinos de San Pablo, Santo Domingo y Manorá, a quienes el exintendente Óscar “Nenecho” Rodríguez (ANR-cartista) les había prometido desagües pluviales con los bonos G8 (2022), vivieron horas de terror durante la tormenta.

Otros puntos críticos de la capital, como el cruce de la avenida Fernando de la Mora con Bartolomé de las Casas, sitio de históricos raudales, y las inmediaciones del Mercado de Abasto, se vieron también seriamente afectados por las lluvias.

La basura y los escombros del propio proyecto de San Pablo cubrieron los desagües sobre Baldomero Ruiz.

En agosto del año pasado, el interventor, Carlos Pereira, documentó en su informe final que, mediante “terribles prácticas ilegales” como la utilización de una “cuenta única”, la gestión de Óscar “Nenecho” Rodríguez desvió G. 512.000 millones desde las cuentas de los bonos G8, emitidos en 2022.

De las 8 cuencas de sumideros pluviales que prometió con aquella emisión, Nenecho empezó apenas 4 y no terminó ninguna, renunciando finalmente al cargo en agosto, a poco de conocerse el informe del interventor. Ahora, el dinero ya no existe y las obras de desagüe siguen esperando.

Caos en San Pablo

En San Pablo, el perímetro entre las calles Pacurí, Petereby, Baldomero Ruiz y Guatambú tenía el martes la infraestructura seriamente dañada, con enormes socavones y hundimientos. Las obras inconclusas de desagüe pluvial convirtieron al barrio en un sitio imposible de habitar.

Cúmulos de piedra, barro y agua volvieron intransitable la zona de obras del desagüe de San Pablo.

El sitio ya había sido escenario de la caída de al menos 4 vehículos a mediados de febrero. Los pobladores vivieron la jornada del lunes como una película de terror, con enormes y peligrosos raudales “gigantes”. El caos fue tal que en algunos lugares, los peatones tuvieron que recurrir al socorro del transporte público solo para cruzar calles. Intentar caminar por las vías anegadas se volvió un peligro mortal, contaron.

Los vecinos criticaron lo que consideran una absoluta falta de previsión y sentido común de parte de los responsables del proyecto, quienes siguen permitiendo que la tierra y los escombros que genera el proyecto tapen los desagües. ABC constató la presencia de basura y escombros en las rejillas, que impiden que el agua fluya, lo que agravó seriamente la situación durante la tormenta.

Las maquinarias quedaron en medio del caos en la zona de obras de San Pablo.

La zona afectada corresponde a la cuenca de desagüe pluvial San Pablo, que el exintendente Rodríguez adjudicó al Consorcio CCC Tecsul, representado por Mauricio Javier Cordero. De un costo total de G. 64.777 millones, ya se pagaron G. 18.156 millones (28%), según el portal de la Dirección Nacional de Contrataciones Públicas (DNCP).

Abasto, de terror

Todavía dentro del barrio San Pablo, la calle Teniente José Félix López, en inmediaciones del Mercado de Abasto, volvió a ser afectada por un colapso cloacal severo, inundando calles con aguas turbias, basura y alimañas. Comerciantes denunciaron que viven una tortura diaria, al quedar con el agua hasta la cintura por el desborde.

Desague cloacal abierto en plena vereda sobre Tte. López, al costado del Abasto, explotó durante la lluvia.

El ambiente insalubre y el olor insoportable se deben a un registro abierto en plena vereda, ubicado frente a locales de comida, donde la gente debe trabajar. El enorme pozo ocupa prácticamente toda la vereda y expone cables y cañerías. Los pobladores describen el entorno como una película apocalíptica, donde el desastre es la única realidad.

La lluvia del lunes destruyó casi por completo la obra de recapado que la Municipalidad de Asunción realizó el fin de semana. Los vecinos compartieron además imágenes de inundaciones de días anteriores, que colapsaron totalmente la zona. Además de las calles y locales comerciales, viviendas enteras se inundaron.

La zona afectada está incluida en la obra de desagüe pluvial del Abasto (cuenca Itay), que prevé obras desde Domingo Montanaro hasta Pycasu. El proyecto fue adjudicado por Rodríguez al Consorcio Pluvial Abasto (Covipa y Chaves Construcciones), representado legalmente, entre otros, por Óscar Antonio Rubiani. El costo total de la obra es de G. 71.393 millones, de los cuales, según consta en el portal de la DNCP, se habrían pagado G. 23.792 millones.

Bartolomé de las Casas

Otro punto crítico de Asunción, incluido entre los 11 cruces más peligrosos en días de lluvia, es Bartolomé de las Casas, donde hubo inundaciones en la intersección con la avenida Fernando de la Mora.

La calle Sajonia quedó destruida tras el paso del agua que cubrió toda la zona de Bartolomé de las Casas y Fernando de la Mora.

En la noche del lunes, la infraestructura de drenaje colapsó por el volumen hídrico que superó totalmente la capacidad de los canales existentes. Los comerciantes tuvieron que aplicar medidas de emergencia, retirando sus vehículos y tapiando puertas con pesadas placas metálicas.

La zona había estado incluida originalmente en los planes del proyecto de G8, cuando el exintendente Rodríguez había solicitado la suma inicial de más de G. 500.000 millones, monto que fue rechazado por la Junta Municipal.

Santo Domingo y Manorá

El desastre ocasionado por las lluvias en la cuenca de Santo Domingo afectó, y seriamente, a zonas como el vecino barrio Manorá, también incluido en el proyecto de Nenecho, pero adonde todavía no llegaron las obras, que siguen estancadas en Nuestra Señora del Carmen y Augusto Roa Bastos.

Calles, veredas y hasta casas fueron inundadas sobre Doctor Luis Migone y Profesor Rómulo Feliciángeli, en Manorá.

En la esquina de Doctor Luis Migone y Profesor Rómulo Feliciángeli, los vecinos reportaron haber quedado inundados por varias horas, llegando a tener bloqueado el acceso a sus viviendas hasta altas horas de la noche.

En fotografías compartidas con ABC, se ve una impresionante cantidad de agua cubriendo no solo las calles, sino las veredas y llegando a ingresar a las viviendas. En Santo Domingo se destruyeron totalmente las veredas de Capitán Patricio Maciel y Presbítero Román.

Veredas destruidas por la fuerza del agua sobre Capitán Patricio Maciel y Presbítero Román.

La cuenca Santo Domingo había sido adjudicada por Nenecho al Consorcio Pluvial Santos (Covipa y Chaves Construcciones), representado legalmente por Óscar Rubiani, por un total de G. 72.389 millones, con un adelanto de G. 14.000 millones. Los vecinos de Manorá y Santo Domingo habían amenazado al intendente actual, Luis Bello, con la presentación de un amparo y hasta una denuncia penal, para que las obras se reinicien.

Condiciones climáticas

El principal temor de los vecinos de estos y otros barrios de la capital es que las intensas lluvias registradas el lunes, que dejaron a barrios inundados y caudalosos raudales en el área metropolitana, vuelvan a repetirse.

Desde la Dirección de Meteorología e Hidrología revelaron este martes que en el área central se registraron cifras muy elevadas de agua caída para un corto periodo de tiempo. Los acumulados más significativos se tuvieron en Luque, con 208 milímetros, y Asunción, con 149,5 milímetros.

Según el pronóstico extendido, la condición de inestabilidad seguirá al menos hasta el jueves. El miércoles se registrarían las lluvias más significativas y, en el resto de las jornadas, se darán de manera más dispersa.

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