La Municipalidad de Asunción, a cargo del intendente Luis Bello (ANR-cartista), aplicó una “solución parche” a los peligrosos pozos que estaban abiertos en la avenida Costanera Norte. La comuna intentó cubrir los peligrosos agujeros con trabajos de dudosa calidad. Esta medida se dio días después de que un niño que circulaba en bicicleta cayó en uno de estos pozos.
Los trabajos consistieron en tapar al menos dos de los registros abiertos, que representan una trampa mortal para los usuarios. Sin embargo, la intervención municipal parece improvisada, ante la presión por los accidentes recientes.
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En la mañana de este martes, el pozo donde cayó el niño, ubicado en las inmediaciones del Puente Héroes del Chaco, amaneció “vallado” precariamente con pallets de madera. Horas más tarde, funcionarios municipales procedieron a colocar tapas de cemento que no encajan de forma precisa en el lugar. La infraestructura remendada no garantiza la seguridad real de los peatones.
ABC constató que las nuevas tapas no tienen las dimensiones exactas y provocan peligrosos desniveles en el suelo. En algunos sectores, el material sobresale varios centímetros, mientras que en otros, quedan aberturas que persisten como riesgos.
Abandono crítico
El abandono de la Costanera no es nuevo, ya que la desidia parece ser una constante que persiste a través del tiempo. El año pasado, durante la gestión de Óscar “Nenecho” Rodríguez (ANR-cartista), la situación de la avenida era idéntica.
De hecho, bajo su gestión, dos ciclistas sufrieron accidentes de gravedad, al caer en registros similares, sin tapa. Uno de los jóvenes requirió traslado en ambulancia tras sufrir fracturas faciales y perder mucha sangre. El otro perdió el conocimiento por varios minutos, producto de un fuerte golpe en la cabeza.
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A pesar de aquellos antecedentes, los pozos permanecieron abiertos durante meses, sin recibir una solución definitiva. Los usuarios criticaron que, mientras las autoridades se “tiran la pelota”, los ciudadanos quedan vulnerables ante infraestructuras peligrosas, a lo que se suma la falta de iluminación y de vigilancia.