La Municipalidad de Asunción intentó tapar su crisis de recolección de residuos con una megajornada de limpieza que terminó recolectando, según datos oficiales, unos 58.060 kilos de basura.
Sin embargo, lo que se presentó como un éxito rotundo del intendente Luis Bello, es visto desde adentro con un fuerte tufo electoralista.
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Al principio, Bello quiso obligar a los 9.000 funcionarios municipales a salir a barrer, pero tras una fuerte protesta de los trabajadores, tuvo que recular y declarar la actividad como “voluntaria”.
Al final, según relataron empleados que prefirieron el anonimato por miedo a represalias, los que terminaron en la calle fueron mayoritariamente los punteros políticos y aquellos cuya estabilidad laboral depende de su apoyo al candidato oficialista Camilo Pérez.
Muchos sin escobas ni bolsas de basura
A través de videos que corrieron en las redes sociales, se pudo ver la otra cara del “éxito” municipal. Funcionarios que salieron a trabajar denunciaron a viva voz que la Comuna no les dio ni lo básico y faltaron escobas, bolsas de basura y hasta guantes. Muchos trabajadores tuvieron que “hacer una vaquita” y comprar los insumos de su propio bolsillo para no quedar parados en la calle.
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Mientras el intendente afirmaba que el 80% del funcionariado estuvo limpiando, algunas dependencias como Recaudaciones y la Estación de Buses operaron con total normalidad.
La Municipalidad aclaró que áreas como el Policlínico Municipal, la PMT y Vialidad fueron exceptuadas del operativo para no resentir la atención.
Limpiaron avenidas para la foto, pero barrios quedaron en el olvido
La crítica de los propios trabajadores es que la limpieza fue un “puro maquillaje”. Las cuadrillas se concentraron en las vidrieras de la ciudad como avenidas como Mariscal López, Eusebio Ayala y Aviadores del Chaco. Estos sitios quedaron relucientes para la foto institucional. Sin embargo, apenas uno se alejaba unos metros de las arterias principales, la realidad era la de siempre.
Barrios emblemáticos como Obrero, Ciudad Nueva, Recoleta, Mburicaó y Bernardino Caballero fueron ignorados por completo. Las calles internas de estas zonas siguen con la basura acumulada, esperando un servicio de recolección que, en los papeles, dice ser eficiente.