Amenazas de tiroteo y retos virales: Por qué la “broma” es hoy un riesgo real en las escuelas

Se encontraron amenazas sobre un tiroteo en el baño de una institución educativa el 11 de abril de 2026.

Ya suman 31 los casos de amenazas de tiroteo en escuelas de todo el país. Todo apunta a que son producto de retos virales a escala global, mediante retos virales de redes sociales como Tiktok. Un experto pide no tomar estos casos como simples “bromas” e insta a tomar medidas conjuntas entre las familias y las instituciones educativas.

Las amenazas de tiroteo se extienden por todo el país y en apenas dos días casi se duplican los casos, según datos oficiales del Ministerio de Educación y Ciencias (MEC). Este tipo de sucesos se da de manera similar en países de la región como Argentina y Chile.

El martes, se tenían 12 reportes de advertencias en instituciones educativas, según la dirección general de Protección de la Niñez del MEC. Para este jueves, ya se tienen 31 denuncias de este tipo en Asunción, Central, Paraguarí y Canindeyú.

La directora de Protección del MEC, Sonia Escauriza, aseguró que por la similitud de hechos de este tipo en la región, plantean las denuncias como una problemática regional y no solo nacional. Piden a los centros escolares recordar la vigencia de la resolución N° 183/23, que establece el protocolo de seguridad en locales educacionales.

Uno de los estudiantes identificado como presunto autor de pintar una amenaza de tiroteo, en la pared del baño de un colegio privado de San Lorenzo, aseguró que “solo fue una broma de mal gusto”.

Amenazas de tiroteo: esto dice un experto sobre la seguridad en escuelas

Eduardo Velázquez Romero, doctor en derecho por la Universidad de Barcelona y docente investigador, advierte sobre los riesgos de considerar y aceptar este tipo de hechos como “bromas”, en una sociedad donde, dice, el umbral de violencia ha aumentado.

“Es una situación bastante peligrosa, porque lo que vemos es cómo el umbral de violencia ha aumentado. Cuestiones que antes estaban relacionadas como violentas, hoy parece que se aceptan más, entonces cae dentro de lo jocoso, dentro del juego, como pareciera que pasa con los retos virales, y esto no debería ser así”, afirma el especialista.

Eduardo Velázquez Romero expone sobre temas de Niñez y Adolescencia en un seminario académico.

Agrega que esto no ocurre solo en nuestra cultura o que no forma parte de nuestra idiosincrasia, sino más bien es algo global. Estas advertencias no pasan solo en Paraguay, Argentina o Chile. También hay reportes en Asia o en países nórdicos como Noruega.

Por este clima de violencia muy alta, para el profesor, sería muy efectivo educar como cuando en otras épocas se enseñaba sobre la higiene de las manos o, a modo de ejemplo, el respeto a los mayores cuando duermen la siesta.

“Tiene que enseñarse como una pauta de comportamiento social, no podemos prohibir nomás el uso de tecnología, tenemos que ver que no se use con fines de violencia, sino con fines de creación. No se trata de prohibir nomás, sino de educar, en síntesis”, argumenta.

“Bromas” de tiroteos pueden profundizarse en vida adulta

Otro problema cultural que surge de “normalizar” como bromas este tipo de amenazas en las instituciones educativas, es que esta naturalización se traslada a la vida adulta, expresa Velázquez Romero.

“Cuando alguien dice que es una broma tiene que ser una llamada de atención. No porque es niño o adolescente nomás se debe normalizar, si hay un colectivo social que está aceptando esto como broma, este mensaje se puede profundizar en la vida adulta. Antes hacíamos cosas que se consideraban normales y hoy no lo son, eso puede pasar con estos casos de violencia”, advierte.

Además, la responsabilidad debe ser compartida entre la escuela y la familia. “Se debe trabajar con los docentes, pero primero que todo con las familias. La familia debe saber para qué quiere que un chico tenga un aparato celular, si es para urgencias o para comunicarse con los padres, entonces debe cumplir más que nada esa función, por ejemplo bloqueando ciertas redes sociales”, afirma.

Luego, el educador también tiene que tener claro para qué quiere que el alumno utilice su teléfono celular para una lección en clase, o su computadora o la del colegio, sea cual sea el dispositivo, remarca.

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