Paraguay atraviesa una creciente variabilidad climática, marcada por temperaturas elevadas, lluvias intensas en cortos períodos, sequías prolongadas y fenómenos meteorológicos extremos, indicó el ingeniero agrónomo Blas Alviso, exdocente de la Universidad Nacional de Asunción (UNA). Añadió que el comportamiento climático ya no responde completamente a los patrones históricos tradicionales debido a los efectos del cambio climático.
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“El clima ya no debe analizarse solamente desde la meteorología; hoy involucra economía, salud, producción, energía y calidad de vida. El gran desafío del Paraguay será transformar la vulnerabilidad climática en resiliencia territorial”, expresó.
Alviso recordó que años atrás mayo registraba temperaturas inferiores a los 15 ºC, situación que cambió en la última década. En ese sentido, recomendó cautela respecto a los pronósticos sobre el denominado “Niño Godzilla”, fenómeno seguido de cerca por la Organización Meteorológica Mundial (OMM).
Explicó que Paraguay aún está saliendo del fenómeno de La Niña, debilitado por el aumento de la temperatura del océano Pacífico. Según indicó, el escenario más probable apunta a un fenómeno de El Niño relativamente leve, con lluvias fuertes e irregulares.
El especialista advirtió que las precipitaciones podrían registrarse en grandes cantidades y en poco tiempo, generando erosión de suelos, inundaciones urbanas, tormentas severas y elevada humedad atmosférica, principalmente en la Región Oriental.
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Para el Chaco paraguayo se prevé persistencia de la deficiencia hídrica y aumento del riesgo de incendios rurales. Entre julio y agosto se espera el inicio gradual del fenómeno de El Niño, mientras que entre septiembre y octubre podría consolidarse con lluvias superiores a lo normal y una primavera más húmeda.