El Ministerio Público rindió este sábado un homenaje póstumo al fiscal Marcelo Pecci, coincidiendo con la celebración del Día del Agente Fiscal.
El acto, realizado a cuatro años del magnicidio que conmocionó a la región, sirvió no solo para recordar su legado, sino para poner sobre la mesa la cruda realidad judicial. La justicia paraguaya aún no ha logrado dar con quienes ordenaron su muerte.
El fiscal general del Estado, Emiliano Rolón, encabezó la ceremonia con un discurso que osciló entre la autocrítica institucional y la reivindicación del compromiso fiscal. Rolón fue tajante al admitir la asignatura pendiente que pesa sobre la institución.
“El caso de Marcelo Pecci nos compromete, nos hace sentir una añoranza y sentimos que hasta ahora no logramos concretar la identificación de sus autores intelectuales”, confesó el titular del Ministerio Público.
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Un desafío a la institucionalidad
Rolón enfatizó que el ataque contra Pecci no fue solo contra un hombre, sino contra la estructura misma del Estado.
Advirtió que las críticas desmedidas y los ataques a la cabeza de la institución no construyen, sino que terminan minando las fuerzas de una entidad que calificó como nobel en su organización actual.
“Hoy, a cuatro años de su partida, tenemos que volver a recomponer estos hilos y examinar cuáles son los temperamentos a seguir para la concreción de nuestros propósitos. Que no les quepa la menor duda de que esta institución tiene como obligación descubrir ese aspecto”, remarcó.
Para finalizar, reconoció que, aunque la autoría intelectual es históricamente el eslabón más complejo de probar en el crimen organizado, “no cesaremos en nuestro empeño a pesar de las dificultades”.