Caacupé: Obispo cuestionó la migración juvenil, la pobreza y la falta de oportunidades

Monseñor Ricardo Valenzuela cuestionó la migración juvenil, la pobreza y la falta de oportunidades.

Monseñor Ricardo Valenzuela manifestó su preocupación por la migración juvenil, la pobreza y la falta de oportunidades que afectan a numerosas familias. Al presentar el nuevo plan pastoral diocesano, sostuvo que la Iglesia y las autoridades deben responder a estas realidades con acciones concretas y no limitarse únicamente a documentos o estructuras organizativas. Fue durante la misa central celebrada este domingo en la Basílica de Caacupé.

En una homilía con fuerte contenido social, monseñor Ricardo Valenzuela criticó la migración juvenil, la pobreza y la falta de oportunidades que obligan a muchos paraguayos a abandonar sus comunidades en busca de un mejor futuro. Afirmó que estas problemáticas deben estar en el centro de la acción pastoral y de las autoridades.

Recordó que la misión de la Iglesia consiste en acompañar a quienes más sufren y viven situaciones de vulnerabilidad.

Al referirse al nuevo plan pastoral de la diócesis, Valenzuela lo definió como una “brújula” y una herramienta necesaria para orientar la labor evangelizadora. Asimismo, agradeció a sacerdotes, religiosos, agentes pastorales e instituciones que participaron de su elaboración mediante un proceso sinodal.

No obstante, el obispo dejó en claro que ningún documento tendrá valor si no se traduce en hechos concretos. En ese sentido, utilizó el ejemplo de San Francisco de Asís para destacar que la verdadera renovación de la Iglesia no se construye únicamente mediante planes, cronogramas o estructuras administrativas, sino a través del testimonio de vida, la cercanía con la gente y el compromiso con los más necesitados.

Valenzuela recordó que San Francisco no contaba con planes pastorales en el sentido moderno del término, sino que su proyecto consistía en vivir y anunciar el Evangelio de manera radical.

“Primero la vida y después la palabra”, expresó al explicar que la credibilidad de la Iglesia depende de la coherencia entre lo que predica y lo que practica.

Fortaleza, sacrificio y sensibilidad

En su homilía, monseñor Ricardo Valenzuela también evocó al poeta paraguayo Carlos Miguel Jiménez y su emblemática obra “Ángel de la Sierra”, resaltando la fortaleza, el sacrificio y la sensibilidad que caracterizan a la mujer cordillerana.

Señaló que, a lo largo de la historia, las mujeres de esta región han sido pilares fundamentales en sus hogares y comunidades, enfrentando con valentía numerosas dificultades y sosteniendo a sus familias en medio de contextos adversos.

No obstante, advirtió que detrás de esa imagen de fortaleza existen realidades que continúan golpeando a numerosas familias. Mencionó especialmente las dificultades económicas, los índices de pobreza que persisten en varios sectores y la constante migración de jóvenes hacia otras ciudades del país e incluso al extranjero en busca de mejores oportunidades laborales y de desarrollo personal. Según expresó, esta situación genera un progresivo vaciamiento de las comunidades y plantea importantes desafíos para el futuro de la región.

El obispo sostuvo que estas problemáticas no deben ser vistas únicamente desde una perspectiva económica, sino también humana y social, ya que afectan directamente la unidad familiar y el tejido comunitario. En ese sentido, instó a las autoridades y a la sociedad en general a trabajar para generar condiciones que permitan a los jóvenes construir sus proyectos de vida en sus propias comunidades.

Como cada domingo la explanada de la basílica de Caacupé estuvo repleta de feligreses.

El prelado también dedicó parte de su reflexión a la figura de San Francisco de Asís, de quien destacó su decisión de llamarse “hermano menor”. Explicó que este gesto representaba una opción consciente de ubicarse junto a los pobres, excluidos y marginados, rechazando cualquier forma de poder, prestigio o privilegio. Afirmó que ese ejemplo sigue siendo una referencia vigente para la Iglesia y para todas las personas que ejercen algún tipo de liderazgo, ya sea en el ámbito religioso, político o social.

Valenzuela remarcó que el servicio a los más necesitados debe ocupar un lugar central en toda acción pastoral y recordó que la misión de la Iglesia no puede limitarse a estructuras, programas o documentos. Enfatizó que la verdadera evangelización se construye mediante el testimonio cotidiano, la cercanía con quienes sufren y el compromiso concreto con los sectores más vulnerables.

Finalmente, sostuvo que la mayor eficacia evangelizadora no se encuentra en las estructuras organizativas ni en los planes elaborados sobre el papel, sino en la capacidad de vivir los valores del Evangelio a través de la pobreza, la fraternidad y el servicio desinteresado. “El verdadero plan pastoral es aquel que se escribe con la propia vida”, concluyó ante los numerosos fieles que participaron de la celebración religiosa en la Basílica de Caacupé.

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