Años de promesas y obras que no llegan: vecinos del arroyo Ferreira claman atención municipal

Precario puente por el que se desplazan las familias que habitan en las inmediaciones del arroyo Ferreira en el barrio Republicano de AsunciónDiego Díaz

A pesar de los constantes desmoronamientos que ponen en riesgo la vida de familias enteras, los vecinos del arroyo Ferreira denuncian que la Municipalidad de Asunción ignora sus pedidos. Un poblador señala que incluso se llegó a aprobar un presupuesto para su muro, pero la obra jamás se ejecutó.

Las intensas lluvias y las crecidas continuas del arroyo Ferreira vuelven a poner al descubierto una crisis estructural y de abandono municipal que no es nueva, pero que empeora con cada temporal. Las familias ven cómo la erosión devora sus terrenos y parte de sus viviendas, mientras las respuestas oficiales de la Municipalidad de Asunción no pasan de ser meras inspecciones de campo sin solución alguna.

Marta Caballero, vecina nacida y criada en la ribera del arroyo, en el barrio Republicano, relató que la degradación del terreno lleva décadas de desinterés municipal. “Desde que yo era pequeñita, nunca hicieron nada. Se recurrió a todo, pero no hay respuesta positiva. Queremos saber cuándo va a haber una respuesta real” señaló la afectada.

Caballero recordó que sus propios padres costearon un muro artesanal de contención en un intento por salvar la casa familiar, luego de que el cauce se llevara más de la mitad de su terreno. “Teníamos la esperanza cuando vimos tubos en la canchita del barrio; dijeron que esos tubos iban a poner acá para solucionar, pero no pasó nada”, lamento.

Las casas del barrio Republicano de Asunción enfrentan riesgo de desmoronamiento por la erosión del suelo cerca del arroyo Ferreira.

Casas al borde del abismo y presupuestos “fantasmas”

El drama se agrava a lo largo del cauce, donde el peligro de colapso es inminente para hogares donde habitan niños y adultos mayores. Mario Silva, otro de los afectados, contó que la fuerza del agua ya derrumbó parte de la infraestructura de su vivienda.

“La realidad es caótica. En la pandemia se cayeron dos piezas y un baño, y ahora otra pieza más se fue. En una noche de Año Nuevo, un árbol grande vino con la correntada, chocó contra el muro y se llevó todo”, dijo Mario.

Silva explicó que presentó reiteradas solicitudes por mesa de entrada en la Municipalidad. La primera de ellas fue en 2016 y dio pie a una fiscalización que dejó al descubierto aparentes irregularidades administrativas.

El problema del arroyo Ferreira es de larga data. Además del riesgo de desmoronamiento de casas ubicadas en sus inmediaciones, el cauce es prácticamente un vertedero de basura.

“Vinieron tres ingenieros, revisaron y dijeron que ya había salido el presupuesto, pero nunca vinieron a realizar la obra. Hice mis averiguaciones y el presupuesto sí figuraba como aprobado, pero la obra jamás llegó hasta acá”, denunció. Silva reingresó un pedido urgente hace dos meses ante el peligro diario en el que vive junto a su esposa e hijos, pero hasta la fecha no recibe respuesta.

Un problema histórico sin solución de fondo

El drama manifestado por Caballero y Silva se suma al de decenas de familias de barrios como Roberto L. Petit y Republicano, que a lo largo del tiempo sufrieron desmoronamientos que obligaron al traslado de emergencia de varios pobladores, provocando un doloroso desarraigo.

A pesar de existir proyectos que involucran al Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC) y a la Junta Municipal de Asunción para la construcción de un muro de contención integral, desde la naciente del cauce hasta su desembocadura en el río Paraguay, los planes continúan estancados.

Cartel de la Municipalidad de Asunción en una casa cerca del arroyo Ferreira, donde los pobladores denuncian que la Comuna no brinda una solución a sus reclamos

Mientras las autoridades siguen dilatando las obras definitivas, los vecinos del arroyo Ferreira insisten en que se realice al menos una limpieza y despeje inmediato del cauce, debido a que la acumulación de escombros, basura y árboles caídos genera taponamientos que aceleran la erosión y amenazan con tirar abajo las pocas casas que siguen en pie.

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