Cárcel, miedo y redención: la pesadilla de la paraguaya presa en Turquía por narcotráfico

Centro Penitenciario de Silivri, Estambul, Turquía. En este reclusorio la paraguaya Eunice Esther Samudio está presa desde 2021.

La historia de la paraguaya condenada en Turquía por narcotráfico podría ganar un nuevo capítulo, con su retorno al Paraguay. En diálogo con ABC, una de sus hermanas reveló cómo personas inescrupulosas la persuadieron con falsas promesas en un momento de debilidad, la trama tras su reclutamiento y el drama familiar que generó la situación.

A cinco años de la detención de la paraguaya Eunice Esther Samudio Espínola en Turquía por narcotráfico, la resolución de la jueza Luz Rossana Bogarín que autoriza su traslado a nuestro país para cumplir su condena fue recibida con emoción por su familia, según relató una de sus hermanas en conversación telefónica con ABC, desde Argentina.

Nuestra entrevistada pidió reserva de identidad pero accedió a la entrevista, en espera de que la amarga experiencia de su hermana sirva de alerta para que otras jóvenes no caigan en las redes del narcotráfico.

Si bien se desarrolla en Estambul, Turquía, la historia de la compatriota no se parece en nada a las románticas novelas turcas. Al contrario, evoca a un capítulo de la serie televisiva Alerta Aeropuerto.

Eunice Esther Samudio Espínola posa feliz en su Ciudad del Este natal, años antes de emprender un temerario viaje internacional como "mula". Condenada por narcotráfico en Turquía, la joven madre cumplirá su condena en Paraguay.

El 27 de marzo de 2021, Eunice Samudio dejó su Ciudad del Este natal para embarcarse en un vuelo internacional. A la familia, la joven que entonces tenía 26 años dijo que se trataba de una oportunidad laboral en Brasil.

Paraguaya salió para “trabajar en Brasil”, pero cayó en Turquía por narcotráfico

“Ella dijo que iba a trabajar en Brasil un tiempo, pero que volvería pronto. Le encargó su hijo a mi mamá y se fue. Y nosotros pensamos que se iba a trabajar en Brasil nada más, porque antes de la pandemia ella trabajaba en un restaurante en Foz. Ella iba y venía y pensamos que realmente se fue por trabajo”, explicó.

Sin embargo, la realidad era muy distinta. El viaje de Eunice no era laboral, tampoco de turismo, ni mucho menos de estudios. Eunice había sido “reclutada” para el narcotráfico.

La hermana de Eunice explicó que en aquella época, la joven, madre de un niño en edad escolar, se encontraba separada del padre de su hijo y llevaba varios meses desempleada, pues había perdido su trabajo durante la pandemia.

“Nosotros somos de familia humilde, pero somos muy unidos. Somos seis hermanos y todos trabajadores desde siempre. Eunice trabajó desde los 10 años. Ella y yo también trabajamos en un restaurante. Ella se enamoró, luego se embarazó pero no resultó la relación, sufrió mucho y se separó. Con la pandemia, se quedó sin trabajo, estuvo mucho tiempo desempleada y con un hijo chico, conoció gente que no debía conocer y tomó esa mala decisión”, relató.

Según su familia supo después, fue persuadida de hacer de “mula” a cambio de una futura paga de 7.000 dólares, con los que hasta hizo planes de empezar a construir una casita para vivir con su hijo.

Eunice Esther Samudio Espínola, paraguaya presa en Turquía.

“Después nos dijo que hizo porque le prometieron 7.000 dólares y con eso pensaba ver para su casita. Todo mentira, ¿cómo vas a creer eso? ¿Cómo creés que vas a pasar como si nada con toda la tecnología que hay? Ella estaba depresiva, no contaba sus problemas ni hacía caso a nadie y terminó así. Esperemos que todo lo que vive sirva de ejemplo para otras jóvenes que vean que si hacen eso van a terminar así también. ¡Vas a caer, vas a caer!, No hay forma", afirmó.

Tras captura, condena de prisión y multa por narcotráfico

El vuelo de Eunice tenía como destino final la ciudad de El Cairo, capital de Egipto, pero la joven quedó retenida en un control realizado en el aeropuerto internacional de Estambul, Turquía.

La pasajera llevaba en su equipaje casi un kilo de cocaína, carga que no pasó inadvertida para las autoridades de aquel país.

“Cuando supe que cayó en Turquía no podía creer, me costó entender. Mi mamá llamó para investigar y ver qué podía hacer. Y se me cayó el mundo porque Eunice es la más chica, nuestra princesita siempre”, explicó su hermana.

Tras la llamada telefónica de aviso de su captura en el aeropuerto, siguió un perturbador silencio de un mes, lapso durante el cual la familia ya no recibió noticia alguna sobre Eunice.

“Fue desesperante no saber nada de ella durante un mes. No sabíamos si fue a caer en manos de la red de trata de personas. Cuando se pudo comunicar después de un mes lloramos todos y ella pedía perdón a todos por el mal momento que nos hizo vivir”, recordó.

Recordemos que Eunice Samudio fue condenada a 15 años de pena privativa de libertad por fabricación de drogas o sustancias estimulantes además del pago de una multa de 30.000 liras turcas, equivalentes a G. 3.752.250 en el cambio actual.

Si llegaba a destino, paraguaya se exponía a la pena de muerte

De acuerdo con el cómputo realizado por la jueza Penal de Ejecución Penal del primer turno, Luz Rossana Bogarín Fernández, para su remisión a sus pares de Turquía, Eunice Samudio compurgará su condena el 27 de marzo de 2036.

El auto interlocutorio (A.I.) Nº 1229 del 6 de agosto pasado establece que la compatriota cumpliría la mitad de la pena el 27 de setiembre de 2028, pudiendo desde ese momento solicitar ser incorporada al periodo de prueba y acceder al beneficio de salidas transitorias.

Asimismo, al cumplir las dos terceras partes de la pena -en fecha 27 de marzo de 2031- Samudio podrá solicitar la libertad condicional. La hermana de Eunice considera que la condena establecida fue el mejor de los males, pues de haber llegado a destino, probablemente no estaría viva para contar su historia.

Luz Rossana Bogarín, jueza de Ejecución penal.

“Nosotros siempre agradecemos a Dios que haya caído en Turquía, porque su destino final era Egipto, El Cairo, y si llegaba ahí y le pillaban ella iba a ser ejecutada. Es por eso también que le dieron 15 años, porque ellos son duros con los procesados por narcotráfico, su pena fue reducida porque Turquía no era el destino final. Las paraguayas que llevaron droga a Turquía directamente tuvieron penas de 25 a 30 años”, explicó.

Nuestra entrevistada explicó que después de 5 años recién Eunice pudo decir la verdad a su hijo y pedirle perdón.

“Le resguardamos su estado emocional durante 5 años. Nunca nadie le dijo nada gracias a Dios. Porque para nosotros es más importante su estado emocional y rendimiento escolar”, explicó.

Arrepentimiento y apoyo familiar

En una oportunidad, Eunice fue beneficiada con una suerte de salida transitoria y tenía que volver en una fecha determinada, pero se demoró y estuvo uno o dos meses sin presentarse.

“Cuando ella me contó que tenía miedo de volver, que en la cárcel ella estaba en un lugar hacinado con otras extranjeras, hay dos o tres paraguayas allá por narcotráfico también, que era una situación complicada, a puros golpes conseguía para su cama y tenía miedo de volver. Yo le dije que se presentara nuevamente, que tenía que tratar de explicar su motivo y decir la verdad, siempre de frente. ‘No mientas’, le dije y ella se fue y se presentó nuevamente”, relató su hermana.

“Eunice es la luz de nuestras vidas, ella es la pahague (hermana menor), no porque se mandó una cagada le vamos a soltar la mano. Nosotros no la vamos a dejar, nunca la abandonamos, siempre estuvimos pendientes de ella, enviamos dinero, pagamos abogados, hicimos todo lo que estuvo a nuestro alcance”, resaltó, tras expresar gratitud por el apoyo del cónsul paraguayo en Turquía, Fernando Ginzo, y la abogada Graciela Vera Sánchez.

“Estaría bueno decir que esperamos que nuestra Embajada siga haciendo su trabajo y siga asistiendo a nuestras compatriotas y que en este tramo final, no dejen de asistir a Eunice. Ellos están haciendo un trabajo magnífico, que hablan muy bien de ellos”, agregó.

El duro aprendizaje y el mensaje final

Ahora su familia acompaña con expectativa el proceso de retorno, esperando que el duro camino que le tocó vivir a Eunice le permita reencauzar su vida y a la vez, sea un llamado de atención para evitar que más personas caigan en las redes del narcotráfico.

“Para nosotros fue un susto enorme, pero lo que pasó fue una escuela. Nos duele, lloramos todo el santo día; no estamos felices porque nos falta ella, pero mientras esté respirando está bien. Es un aprendizaje para ella, para no volver a confiar en nadie más que no sea de su familia”, acotó nuestra entrevistada.

“El consejo final ya sabemos: no tienen que confiar en nadie que le proponga algo fuera de lugar; que si hay un problema, tienen que hablar con la familia. Todo tiene solución. Porque si se guardan tantas cosas y terminan cometiendo una locura, después pasamos estás situaciones que no le deseamos a nadie”, concluyó.

Lo
más leído
del día