Se trata de María Estela Domínguez, de 27 años y originaria de Alto Paraná, quien arribó al aeropuerto Silvio Pettirossi de la ciudad de Luque a las 09:20, y solamente le aguardaban su hijo de diez años junto con otro familiar.
Ella había estado en un presidio turco tres años, después de ser procesada judicialmente al ser descubierta cuando transportaba cocaína en una maleta que tenía doble fondo. Pero al quedar libre y contar con todas las documentaciones necesarias como para regresar, no lo podía hacer por falta de dinero.
Estela Domínguez no paraba de llorar ayer al ver otra vez a su pequeño, a quien había dejado en 2010 cuando tenía siete años para partir rumbo a Egipto, pero fue pillada durante una escala del avión en Turquía.
Prácticamente nada pudo decir sobre la experiencia que le tocó vivir durante dicho tiempo en la prisión, debido al emotivo momento del reencuentro con el niño.
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“Voy a rehacer mi vida en compañía de mi hijo y me quedo a vivir en Asunción. De momento es eso lo que tengo como meta”, explicó la mujer e inmediatamente solicitó disculpas por quedarse imposibilitada de seguir la entrevista a causa de que se sentía muy emocionada, según dijo, al volver a pisar su país y reunirse con el chico que hace tanto tiempo no abrazaba.
En abril de 2010 ella había sido contactada por unos traficantes para que llevara la droga hasta El Cairo por una paga de US$ 5.000, según había mencionado antes, y que aceptó porque su familia estaba pasando penurias.
La Secretaría de Repatriados hizo los trámites con la Cancillería nacional para que Domínguez pueda volver y le solventó el pasaje. Ahora tiene una nueva oportunidad en la vida.
