Evacuación de pacientes desde el Alto Paraguay es una odisea

La precariedad sanitaria en este departamento chaqueño hace que la evacuación de pacientes a hospitales de mayor complejidad sea permanente. Atendiendo al largo viaje que se debe realizar por tierra, esto se convierte en una verdadera odisea, siendo los protagonistas y héroes los choferes de ambulancias y enfermeros que acompañan a los enfermos.

La evacuación de pacientes en el Alto Paraguay se realiza tanto por tierra, aire y agua, foto de archivo cuando una mujer era evacuada a bordo de una pequeña embarcación.
La evacuación de pacientes en el Alto Paraguay se realiza tanto por tierra, aire y agua, foto de archivo cuando una mujer era evacuada a bordo de una pequeña embarcación.abc color

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Los traslados de pacientes se realizan por tierra, agua y aire dependiendo de la gravedad del enfermo, ya que si la situación es de suma urgencia la evacuación se hace a bordo de un avión de la Fuerza Aérea; en estos casos siempre el paciente es llevado hacia la capital del país.

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Cuando el traslado se realiza por tierra o por agua, el enfermo es acompañado además del chofer de la ambulancia o conductor del bote, por un personal de blanco en este caso un enfermero. Los mismos son los que realizan verdaderas odiseas durante el largo viaje, para hacer llegar con vida al enfermo hasta el hospital donde se realiza la evacuación.

Traslado

Recientemente pude vivenciar esta dura realidad, que de forma permanente pasan tanto el personal de blanco, los choferes y por supuesto, el paciente a la hora de ser trasladado hacia un hospital de la capital del país, teniendo que viajar casi 800 kilómetros.

Tras una caída accidental sufrí fractura en uno de los brazos, esto pudo detectarse tras la realización de una placa radiográfica en el Hospital Regional de Fuerte Olimpo, y al no tener el servicio de un profesional traumatólogo, de hecho no se cuenta en todo el departamento, ordenaron mi evacuación hasta el Ingavi del Instituto de Previsión Social de San Lorenzo.

Acompañado de una licenciada en Enfermería, en este caso Aurora Chaparro, y el chofer de la ambulancia Daniel Fernández, partimos desde este hospital alrededor de las 24:00 del día sábado a bordo de una camioneta todo terreno, perteneciente a esta región sanitaria.

Pasada las 02:30 de la madrugada del domingo llegamos hasta el puesto policial 65, ubicado en un tramo de la nueva ruta PY15 conocida también como bioceánica, completando de esta manera los 140 kilómetros de camino de tierra que separa a esta capital departamental del camino asfaltado. En esta sede policial procedimos a abordar una ambulancia, que debido a que no es un vehículo todo terreno, queda siempre resguardado en esta comisaría para ser usada solo en este tipo de caminos de todo tiempo.

Una vez realizado el transbordo continuamos el viaje, ya que aún nos faltaban completar casi 650 kilómetros para poder llegar a nuestro destino final, donde logramos arribar tras casi 10 horas de recorrido.

Durante el largo trayecto no enteramos que tanto los choferes como el personal de blanco designado para acompañar al enfermo no cuentan con viáticos para alimentación y hospedaje, por lo que deben cubrir sus gastos de sus salarios.

Mientras procedían los profesionales del IPS a inspeccionar la fractura de brazo, mis acompañantes de viaje, en este caso la enfermera y el chofer, se rebuscaban en casas de sus parientes para poder descansar algunas horas antes de emprender el retorno hacia Fuerte Olimpo.

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Finalmente, la fractura de brazo no necesitaba de cirugía, por lo que en horas de la tarde pude abandonar el nosocomio y lograr regresar a mi base de Fuerte Olimpo, con los mismos compañeros de viaje que estaban a punto ya de volver.

Mientras a diario solemos ver a nuestras autoridades salpicados en hechos de corrupción, autoasignándose jugosos salarios o en ubicar a sus hijos o parientes en la función pública, sin que estos sean profesionales, vemos esta realidad donde los enfermeros y choferes de ambulancias, de estos lejanos lugares, deben costearse sus propios viáticos a la hora de salvar la vida de las personas.

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