Panorama. Economía crece con freno de mano puesto
Las barcazas bajan por el río Paraguay más cargadas que nunca. Entre enero y agosto salieron 7,4 millones de toneladas de soja, un récord que dejó US$ 2.887 millones en el país.
Tierra adentro, la escena cambia. La paradoja, de crecer sin avanzar. En las cajas de los supermercados se pasa la tarjeta de crédito más veces, se vende menos (de 6% a 1%), la deuda sube pero por montos cada vez más pequeños y el dólar deja en el camino a ganadores y perdedores.
Coordenadas Atlas, el análisis presentado por Patricia Goto, la economista de Banco Atlas y gerente de Inteligencia de Negocios y Gustavo Rivas, gerente general de Atlas Inversiones, en el marco de un evento exclusivo para aliados y clientes corporativos, presenta datos valiosos para planificar la ruta de las empresas para el próximo año.
Más motores compitiendo
Los números de fondo son buenos. Paraguay suma cuatro años sin recesión, la última contracción fue la sequía de 2022, y el promedio de crecimiento de los últimos tres años trepó a 5,5%, frente a 3,4% del período anterior.
Lo más relevante es cómo se crece. Entre 2016 y 2025, comercio y servicios ganaron 2,8 puntos de participación en el PIB, mientras el agro y energía cedieron 2,9.
El campo sigue marcando el pulso de la economía. Con 12,49 millones de toneladas cosechadas, un rinde de 3,8 t/ha y un precio de US$ 424 por tonelada, el valor exportado creció 46%. El agro pesa 7,1% del PIB, pero su ciclo arrastra a sectores que abarcan más de un tercio de la economía.
El pico quedó atrás: baja al 4,4%
El IMAEP, el indicador mensual con que el BCP mide el pulso de la economía, tocó un techo de 8% en noviembre de 2025 y en julio marcó 4,4%; todavía por encima del potencial, pero en bajada.
El consumo confirma la cifra. Las ventas crecieron 4% en lo que va del 2026, versus el 6% en 2025 y 8% en 2024. Los supermercados pasaron de crecer 6,2% a 1%. Los materiales de construcción de, 17,1% a 0,1%. Los productos farmaceúticos se desaceleran, del 12,4% al 6,6%. La telefonía cae -4,6% y combustibles también -1,1%. La excepción son los vehículos, se venden un 14,3% más.
Crédito con un salario que no alcanza
Buena parte del consumo reciente se financió con deuda. Desde enero de 2024, las personas con créditos en el sistema pasaron de 1,42 a 2,30 millones. La cartera de consumo crece 23,3% versus el 17,1% del crédito total.
El crédito de consumo aumentó 57,7%; la masa salarial, 20,4%. El salario promedio nominal ronda Gs. 3,34 millones, pero en términos reales equivale a Gs. 2,38 millones, y cuando se incluye alimentos cae a Gs. 2,1 millones.
Otro dato no menor, la mora subió de 4,2% a fines de 2025 a 5,3% en el segundo trimestre.
Un Estado endeudado
El déficit de la Caja Fiscal llegó a 3,1% del PIB en agosto, más del doble del tope de 1,5% de la Ley de Responsabilidad Fiscal. Para 2027 en el PGN se pidió un techo de 3,9%.
La causa es que los ingresos crecen 1,2% y el gasto, 10,7%. Los aportes de las binacionales caen 27,7% y la compra de bienes y servicios sube 30,6%.
La deuda sale cada vez más cara: los intereses absorben 13,1% de los ingresos, contra 4% en 2016 y la inversión pública perdió peso.
El guaraní 25% más fuerte
El dólar se cotiza a Gs. 5.975, 25% por debajo del máximo de abril de 2025. El guaraní se apreció 23 puntos más que el promedio global y 13 más que el real brasileño.
Las causas del guaraní fuerte son internas: la inversión extranjera directa de US$ 945 millones en 2025, ingresos de cartera por US$$1.094 millones en el primer trimestre y una colocación de bonos en guaraníes por US$ 1.000 millones. A esto se suma que el BCP, que vendió US$ 1.549 millones en 2024, no opera en el mercado desde fines de 2025.
2027: el año para sostener
Banco Atlas y su economista, Patricia Goto, proyecta para el próximo año un crecimiento de 4%, una inflación de 3,5% y un dólar entre Gs. 6.200 y Gs. 6.350 a diciembre, según opere o no el BCP en el mercado.
Visión 2027 por Patricia Goto
Después de la bonanza, el desafío es sostenerla. Paraguay llega al 2027 tras un ciclo de crecimiento alto y más diversificado, con un promedio de 5,5% anual desde 2023. En 2026, los indicadores muestran que la actividad se modera hacia un ritmo cercano al 4%, y proyectamos un crecimiento similar para 2027, en línea con el potencial. No es un freno brusco, sino una convergencia hacia un ritmo sostenible. El agro se mantiene como principal motor, y el consumo deberá ajustarse a la evolución del ingreso de los hogares.
Ese es el punto crítico del próximo año. Desde 2024 el crédito al consumo creció casi tres veces más rápido que la masa salarial. El salario promedio pasó de Gs. 3,07 a 3,34 millones (+8,7%), pero la inflación absorbió buena parte de ese aumento y, medido en alimentos, el salario compra hoy la misma canasta que en 2024. Con 7 de 8 rubros de ventas desacelerando y la morosidad de consumo en alza, sin una recuperación del ingreso real el crédito dejará de impulsar el consumo y pasará a limitarlo.
El guaraní se apreció 25% desde abril de 2025. Los fundamentos explican la dirección, pero la velocidad responde a un diferencial de tasas que alentó el carry trade doméstico: ahorrar en guaraníes rinde hoy mucho más que hacerlo en dólares. Ese premio no surge de la política monetaria, sino de una competencia por fondeo en moneda local. Hoy, más actores compiten por los guaraníes -bancos, fondos de inversión, Tesoro- y empujan al alza las tasas pasivas.
Para diciembre de 2027 esperamos una depreciación moderada, que requiere que se diluya el incentivo financiero que hoy sostiene la demanda de guaraníes. Mientras el diferencial persista, el guaraní seguirá firme. El riesgo está en el ajuste inverso: si el premio se cierra de golpe, la salida de posiciones en guaraníes podría acelerar la depreciación con la misma velocidad con que se dio la apreciación.
El frente fiscal es el principal desafío en la agenda económica: el déficit duplica el tope legal, los intereses absorben 13,1% de los ingresos y la inversión ya no tiene margen para seguir ajustando, sin afectar a la actividad.
Sostener el crecimiento, recuperar el espacio fiscal y consolidar un marco monetario estable son tres desafíos que se resuelven juntos.
Las 5 coordenadas:
1) El consumo se paga en cuotas
Cada mes, 29.000 paraguayos firman por primera vez un crédito. Es una tarjeta, un préstamo para la moto o una cuota para la heladera. Desde enero de 2024 son 880.000 nuevos deudores: un 62% más en apenas dos años y medio.
Esa ola de bancarización fue uno de los motores silenciosos del consumo. Y según el análisis Coordenadas Atlas, también es su principal señal de alerta.
El crédito crece más rápido que el sueldo
El crédito de consumo crece 23,3% interanual, medido en guaraníes y sin efecto cambiario. El crédito total crece 17,1%. Esa diferencia hizo que el consumo represente el 21% de toda la cartera del sistema.
La brecha con el ingreso es todavía mayor. Si se toma el inicio de 2024 como base 100, el crédito de consumo llegó a 158 y la masa salarial a 120. El crédito avanza casi tres veces más rápido que lo que ingresa a los hogares.
El sueldo rinde menos
El salario promedio nominal ronda Gs. 3,34 millones. Descontada la inflación, su poder de compra equivale a Gs. 2,38 millones y agregado los alimentos se reduce a Gs. 2,1 millones, en resumen Gs. 1,24 millones menos que el salario real recibido.
La mora crece
La cartera vencida de consumo venía de 5,6% a inicios de 2024, a 4,2% a fines de 2025 y en 2026 subió a 4,7% en el primer trimestre y a 5,3% en el segundo.
Tickets más chicos
Los pagos con tarjeta muestran el mismo ajuste. La cantidad de compras crece 24,6% interanual, pero el monto crece 17,7%. Se compra más seguido, pero por menos, es decir los hogares estiran el presupuesto.
En resumen, el volumen de clientes a crédito creció, pero su capacidad de pago no, y para 2027 el riesgo de cartera de las empresas pesará tanto como la meta de sus ventas.
2) Ganadores y perdedores del dólar a Gs. 5.975
En abril de 2025 un dólar costaba Gs. 8.006. Hoy cuesta Gs. 5.975. Para quienes importan, es una rebaja de un cuarto en su principal insumo. Para quienes exportan o cobra en dólares, es un recorte del mismo tamaño en lo que recibe.
Fenómeno local
La apreciación no fue un reflejo global. Según los datos de Atlas, el guaraní se apreció unos 23 puntos porcentuales más que el índice global del dólar y unos 13 puntos más que el real brasileño. El guaraní se despegó por razones domésticas, resume el análisis.
Los ganadores
El caso más visible son los autos. Las importaciones de automóviles, jeeps y camionetas crecieron 38,3% entre enero y agosto, y las ventas de vehículos subieron de 11,3% a 14,3%. Es el único rubro de consumo que va fuerte hacia arriba.
También ganan quienes tienen deuda en dólares y facturan en guaraníes, incluido el Estado. La deuda pública bajó de 41% a 35% del PIB entre 2025 y julio de 2026.
Los perdedores
Del otro lado está el exportador. Una tonelada de soja a US$ 424 equivalía a unos Gs. 3,39 millones con el dólar en su máximo. Al tipo de cambio actual, equivale a Gs. 2,53 millones: Gs. 860.000 menos por tonelada, a igual precio internacional.
Lo mismo le pasa a todo ingreso que llega en dólares y se gasta en guaraníes: remesas, turismo receptivo y cualquier industria que compita con productos importados.
El BCP fuera de juego por decisión propia
El Banco Central, que vendió US$ 1.549 millones en 2024 para contener la suba del dólar, no opera en lo que va del 2026. Dejó de hacer ventas complementarias en septiembre de 2025 y compensatorias en noviembre.
Escenarios del dólar para el 2027
- Escenario 1: El dólar se mantiene cerca de Gs. 6.200.
- Escenario 2: Llega a Gs. 6.270.
- Escenario 3: Con el BCP operando sube a Gs. 6.350.
3) Estado endeudado sobre tope legal
La Ley de Responsabilidad Fiscal fija un límite claro: el déficit no puede superar el 1,5% del PIB. A agosto de 2026, en los últimos doce meses, fue de 3,1%. Y el Presupuesto General de la Nación 2027 pide un techo de 3,9%. La tendencia se volvió estructural y el gobierno insiste.
Ingresos parados mientras el gasto crece
Entre enero y agosto, los ingresos totales crecieron apenas 1,2% nominal. Los tributarios subieron 2,2%, lo recaudado por comercio exterior cayó -9,6% y los ingresos de las binacionales, 27,7%.
El gasto creció 10,7% en:
- Bienes y servicios: +30,6%.
- Inversión: +19,3%.
- Prestaciones sociales: +15,2%.
- Remuneraciones: +7,7%.
La deuda pública pasó de 17% del PIB en 2016 a 41% en 2025. Bajó a 35% en julio de 2026, pero el informe pone esa mejora entre comillas por la cotización del dólar: la deuda sigue subiendo, y el ratio mejora por el guaraní fuerte.
El problema es el costo. El servicio de la deuda pasó de 1,1% a 4,3% del PIB en una década. Los intereses absorbían el 4% de los ingresos en 2016; hoy son del 13,1%. De cada Gs. 100 que recauda el Estado, más de Gs. 13 se van a pagar intereses.
Menos inversión: del 20 al 10%
En la composición del gasto, el componente rígido (sueldos, prestaciones e intereses) ronda el 75%. La inversión pasó de representar cerca del 20% en 2020 a poco más del 10% en 2025.
Aunque este año repunta, recortarla tiene un costo evidente: compromete el crecimiento que sostiene la propia recaudación.
4) Ventas se frenan del 8 al 4% en 3 años, importaciones caen
18 meses atrás, casi todos los rubros de consumo crecían a buen ritmo. Hoy, de ocho sectores relevados, cinco desaceleran, dos caen y solo uno acelera.
El estimador de cifras de negocios del BCP muestra una línea descendente. Las ventas acumuladas crecieron 8% en 2024, 6% en 2025 y 4% en lo que va de 2026. En julio, el alza interanual fue de apenas 2,9%.
El crecimiento de las ventas cayó a la mitad en tres años. En promedio, las empresas facturan hoy la mitad que en 2024, mientras sus costos siguen subiendo. Detrás está un consumo que se enfría, con un salario que rinde Gs. 2,1 millones medido en alimentos, y hogares que llegaron al límite del crédito.
Rubro por rubro
Supermercados pasó de crecer 6,2% a 1%; materiales de construcción, de 17,1% a 0,1%. Combustibles y telefonía caen. Los vehículos están en su mejor momento. Mientras las importaciones confirman la tendencia: siete partidas cayeron de +18,4% a +0,7%.
Estos son los datos de Coordenadas Atlas, entre enero de 2025 y julio de 2026:
- Hiper y supermercados: de 6,2% a 1,0%. El consumo básico casi no crece.
- Prendas de vestir: de 6,2% a 3,3%.
- Equipamiento del hogar: de 6,7% a 3,8%.
- Productos farmacéuticos: de 12,4% a 6,6%. Crecen, pero a la mitad.
- Materiales de construcción: de 17,1% a 0,1%. La caída más abrupta.
- Combustibles: de 10,2% a –1,1%. Ya en terreno negativo.
- Telefonía móvil: de –1,6% a –4,6%. Profundiza su caída.
- Vehículos: de 11,3% a 14,3%. La única excepción, el dólar barato impulsa.
Bienes más baratos, servicios caros
Con una inflación de 1,51%, el freno no se explica por precios en alza. El ajuste es de volumen: los hogares compran menos. Pero el promedio esconde dos economías.
Los bienes bajan o casi no suben: alimentos (–0,5%), recreación (+0,2%), prendas (+0,3%) y muebles y hogar (+1,8%). Un guaraní 25% más fuerte abarata todo lo que se importa o compite con importados.
Los servicios, en cambio, suben con fuerza. Restaurantes y hoteles aumentan 9,5% y educación 6%, cuatro veces la inflación general. El dólar no abarata el salario del mozo, cocinero ni el docente.
Desaceleración generalizada
La desaceleración es generalizada, pero no uniforme. Quien vende bienes durables en cuotas enfrenta el doble freno del ingreso y de la mora. Quien vende consumo básico ve volúmenes planos y tickets más chicos. Los servicios con alto valor percibido todavía pueden fijar precios.
Para 2027, Banco Atlas proyecta una inflación de 3,5% y un dólar algo más caro. Si se cumple, los bienes dejarán de abaratarse y el auto perderá su principal impulso.
5) Economía paraguaya enciende otros motores
Durante años la pregunta sobre el crecimiento paraguayo tenía una respuesta meteorológica. Las sequías de 2019 y 2022 frenaron la economía, y la pandemia completó un trienio para el olvido. Desde 2023, la historia es otra. El promedio de los últimos tres años llegó a 5,5%, frente a 3,4% del período anterior. La de 2022 fue la última contracción.
En una década, comercio y servicios ganaron 2,8 puntos del PIB y agro y energía perdieron 2,9. Pero la soja récord, con 7,4 millones de toneladas y US$ 2.887 millones, recuerda que el campo marca el ritmo.
Quiénes encendieron motores
- Comercio y servicios: +2,8 puntos.
- Impuestos a los productos: +0,5.
- Industria y construcción: +0,2.
- Estado: –0,6.
- Agro y energía: –2,9.
Los que crecen rápido y los que van lento
El cambio también es de calidad. Coordenadas Atlas cruza el crecimiento promedio de cada sector entre 2017 y 2025 con su volatilidad.
Rápidos y parejos: comercio, finanzas y servicios a hogares y empresas. Crecen entre 4% y 5% anual, por encima del 3% promedio de la economía, con baja volatilidad.
Lentos y volátiles: agricultura y electricidad. Crecen poco en promedio (cerca de 1,5% y 0,5%) y con fuertes oscilaciones, atadas al clima y al caudal de los ríos.
El campo marca el ritmo
Que el agro pierda peso no significa que pierda influencia. La campaña 2026 dejó números récord:
- 12,49 millones de toneladas cosechadas, rinde de 3,8 t/ha.
- Precio promedio de US$ 424 por tonelada.
- 7,4 millones de toneladas exportadas entre enero y agosto, el máximo de la serie.
- Ingresos por US$ 2.887 millones, un 46% más que un año antes.
El agro pesa 7,1% del PIB, pero su ciclo empuja a sectores que explican más de un tercio de la economía: transporte, comercio, finanzas y servicios. Una buena cosecha se siente en varias cadenas productivas, desde la concesionaria y el banco, hasta las cubiertas.
El desafío que queda
La diversificación avanza despacio. Atlas proyecta un crecimiento de 4% para 2027, por debajo del 5,5% reciente. El visión de la Economista de Atlas plantea un desafío: pasar de la bonanza a la sostenibilidad.
La economía ya demostró que puede crecer sin depender solo de la lluvia. Ahora el desafío es demostrar que puede hacerlo sin depender del crédito ni del gasto público.