Lo que muchos discutimos es cómo se paga eso en una comunidad como la nuestra, en la que casi una mitad de los trabajadores labura en la informalidad y en la que muchos más de los que integramos la otra mitad no tenemos jubilación alguna.
No es justo que los que no tienen jubilación paguen la jubilación de los que la tienen. Simplemente no es justo.
Sin embargo, los pocos que tienen jubilación pretenden que los que no la tienen les paguemos la jubilación con impuestos: Todos los paraguayos que compran una Coca Cola pagan el Impuesto al Valor Agregado (IVA), aunque no sean agentes de retención. El IVA está incluído en el precio de todos los productos legalmente producidos y de todos los servicios legales.
Es cierto que hay muchos productos y servicios no legales, pero, en el peor de los casos, incluso los que viven en la más completa informalidad deben pagar en algún momento el IVA de algún bien o servicio.
El déficit de las cajas fiscales, que es como llamamos en nuestro país a los fondos jubilatorios que tienen algunos gremios (docentes, militares, policías, funcionarios públicos en general), se cubre con el dinero de los impuestos que pagamos todos los paraguayos.
El déficit (“Del lat. defĭcit ‘falta’, 3.ª pers. de sing. del pres. de indic. de deficĕre ‘faltar’. m. En el comercio, descubierto que resulta comparando el haber o caudal existente con el fondo o capital puesto en la empresa. Sin.: descubierto, deuda, débito. m. En la Administración pública, parte que falta para levantar las cargas del Estado, reunidas todas las cantidades destinadas a cubrirlas. Sin.: descubierto, deuda, débito. m. Falta o escasez de algo que se juzga necesario. El enfermo tiene déficit de glóbulos rojos. La ciudad tiene déficit de viviendas. Sin.: escasez, carencia, falta”) es la diferencia que existe entre lo que aportan estos gremios y lo que reciben cuando sus integrantes se retiran.
Este déficit alcanzó el pasado año cerca de cuatrocientos millones de dólares y la cifra aumentará hasta más de seis mil millones si no se toman medidas correctivas lo más rápido que sea posible.
Es obvio para cualquiera, es evidente por sí mismo, que estos millones de dólares se desvían de impuestos que deben usarse en educación, salud, infraestructura, en las cosas que generan oportunidades para que todos los paraguayos vivan mejor, para asignarlos a que sólo los beneficiarios, que son pocos, vivan mejor.
Para mí no hay duda ninguna: Lo justo es que las cajas se financien sólo con los aportes de sus beneficiarios y que ni un solo guaraní de los impuestos se desvíe para cubrir sus déficits.
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