Carruajes y responsabilidades

Repetidamente, el oficialismo en el Congreso cae en el infantilismo de querer culpar a otros cuando se le reclaman sus faltas o incoherencias.

Días atrás, en el caso del expulsado Javier Chaqueñito Vera, varios senadores cartistas intentaron por todos los medios responsabilizar a Cruzada Nacional por haber puesto a este personaje en la lista de candidatos permitiendo así que ocupe una banca en el Senado.

El “pequeño detalle” es que Chaqueñito, apenas ingresó (aunque aparentemente las negociaciones fueron previas), se pasó al oficialismo. Inclusive fue recibido con bombos y platillos en una ceremonia en la cual la senadora Lizarella Valiente le colocó un pin en su solapa.

La bancada y el Partido Colorado también se hicieron cargo, en su momento, de la senadora Norma “Yaminal” Aquino, otra que ingresó a su curul como candidata de Cruzada Nacional, que también transfugueó y que fue recibida con pífanos y timbales en el Patio de Honor del Partido Colorado, donde hasta se dio el lujo de cantar la polca colorada. Después la echaron del Congreso por incurrir en algunas infidencias y hablar de supuestos “vueltos” con los que se quedaba el presidente del Senado Basilio Núñez de los préstamos de Taiwán.

Justamente Bachi Núñez le reclamó a la oposición, a propósito de Chaqueñito, hacerse cargo de sus “carruajes”. Eso hizo recordar aquella frase de que la caridad bien entendida empieza por casa.

¿Se hace cargo el Partido Colorado de sus monstruos? ¿O trata de esconderlos y protegerlos?

Deberían empezar por revisar qué partido es el que tiene en sus filas más parlamentarios denunciados, investigados y/o condenados por asociación criminal, lavado de dinero y otros delitos vinculados al crimen organizado.

En estos días, es curioso ver y escuchar como algunos candidatos colorados, que quieren acceder a espacios de poder, critican con dureza a otros colorados denunciandolos de corrupción o inutilidad. O sea: denunciantes y denunciados son del mismo partido.

Esta estrategia de turnarse los colorados en el poder, con cero autocrítica, viene funcionando desde hace décadas y seguramente lo seguirá haciendo mientras una mayoría del electorado, incluyendo a los mismos afiliados y simpatizantes de ese partido, no advierta que se están burlando de ellos y considere que tal vez llegó la hora de mostrarles a estos dirigentes oportunistas que no todos son tan ingenuos como para creer tanta mentira todo el tiempo.

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