Unos comen mientras otros miran

Hace unos días visité la comunidad indígena Maká, ubicada en pleno centro de Ciudad del Este. Tanto la escuela como la comunidad en sí enfrentan una serie de falencias, como la falta de sistema de agua y desagüe, la aglomeración y las viviendas precarias, entre otros problemas.

Una de las situaciones más preocupantes es que la cocina del programa Hambre Cero funciona en una escalera, una escena tan difícil de imaginar como conmovedora cuando se la presencia.

La falta de espacio hace que ese lugar improvisado, por donde cruzan los niños para asistir a clases, sea utilizado para preparar los alimentos, con todos los riesgos y la insalubridad que esto implica.

Sin embargo, no fue la falta de agua, de cocina o de desagüe lo que más me impactó durante la visita, sino lo que ocurre a la hora de comer.

En la escuela interna asisten quince niños, quienes se benefician con el almuerzo escolar. Sin embargo, hay otros diez que aún no están en edad escolar y, por lo tanto, a la hora de comer no tienen el mismo derecho.

Imagínese que unos pocos estén comiendo mientras el resto observa, siendo privados de algo tan básico como el derecho a la alimentación.

Consulté a miembros de la comunidad si podían gestionar donaciones para preparar mayor cantidad de alimentos y alcanzar a todos los niños, pero señalaron que, además de los ingredientes, necesitan gas, ya que la empresa que provee los alimentos controla su suministro.

Este hecho, tan triste, muestra hasta qué punto fallan los intentos del Estado en garantizar el acceso a una necesidad básica como la alimentación. Una falla que se puede observar en muchos otros aspectos, pero que en este caso retrata de manera cruda que el Estado no tiene la capacidad de atender y entender lo que realmente necesita una comunidad de apenas cuarenta familias.

Necesitamos repensar la idea del Estado como solucionador de estos problemas y, sobre todo, como administrador de los recursos del bien común, porque, evidentemente, no está acertando en la solución de las necesidades, en la mejora de la calidad de vida ni en garantizar una vida digna a los miembros de esta sociedad.

tereza.fretes@abc.com.py

Lo
más leído
del día