Por esa razón, la ciudadanía sigue cada audiencia con la esperanza de que finalmente se haga justicia y que todos los responsables reciban la sanción que corresponda.
Sin embargo, a lo largo del desarrollo del juicio se ha podido observar una preocupante sucesión de incidentes, planteamientos y recursos promovidos por algunas defensas que, más que buscar el esclarecimiento de los hechos, parecen orientados a retrasar el avance del proceso.
Las denominadas chicanas jurídicas se han convertido en una constante que amenaza con desgastar la paciencia de una sociedad que exige respuestas y no más dilaciones.
La defensa técnica es un derecho fundamental que debe ser respetado en cualquier Estado de derecho. No obstante, cuando las herramientas procesales son utilizadas de manera reiterada con fines meramente dilatorios, se corre el riesgo de convertir la búsqueda de justicia en un interminable laberinto burocrático.
Y eso es precisamente lo que preocupa a la opinión pública.
Tampoco pasa desapercibida cierta actitud permisiva por parte del Tribunal ante algunas conductas que, según observadores del proceso, podrían haber merecido una reacción más firme.
La dirección de un juicio de esta trascendencia exige autoridad, celeridad y determinación para evitar que intereses particulares terminen afectando el derecho de toda una sociedad a conocer la verdad y obtener una sentencia.
El país entero espera que este juicio concluya sin más obstáculos artificiales.
La memoria de María Fernanda, el dolor de su familia y la necesidad de enviar un mensaje claro contra la impunidad demandan una resolución ejemplar.
La justicia tardía muchas veces termina pareciéndose a la injusticia. Por eso, el Tribunal tiene hoy una enorme responsabilidad histórica: garantizar que este caso llegue a su desenlace con firmeza, sin presiones y sin tolerancia hacia maniobras que pretendan apartar el foco de lo verdaderamente importante, que es determinar responsabilidades y aplicar todo el peso de la ley a quienes corresponda.
La sociedad paraguaya ya esperó demasiado. Ahora espera justicia.
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