28 de junio de 2026
Un Tribunal de Apelación en lo Penal ratificó por unanimidad la condena de 13 años de prisión contra el senador cartista Erico Galeano Segovia por lavado de activos y asociación criminal. Entre las pruebas sólidas del caso, la Justicia concluyó que el condenado prestó su aeronave para operaciones logísticas de organizaciones criminales en el país y se benefició del esquema narco liderado por Sebastián Marset y Miguel Ángel Insfrán, alias Tío Rico. El fallo de segunda instancia rechazó todos los agravios de la defensa. No hubo error, ni vicio ni omisión. La sentencia es clara, contundente y firme en lo sustancial. ¿Y qué pasó? Nada. Galeano sigue en su casa. Pese a que sus pares le revocaron el permiso como legislador, este carácter impide que sea detenido, en este caso para ser llevado a la cárcel. Sigue disfrutando de su lujosa vida, sigue siendo intocable. Porque la condena todavía no es “firme” –dicen–; porque puede recurrir a la Corte Suprema; porque es senador; porque la impunidad en Paraguay llega puntual para los que mandan, y la justicia siempre llega tarde para el resto del país.

QUITO. El expresidente de Ecuador Lenín Moreno (2017-2021) regresó este miércoles a su país, cuatro días antes de la fecha convocada para el inicio del juicio del caso Sinohydro, en el que está acusado de cohecho por supuestamente haber recibido sobornos cuando era vicepresidente de Rafael Correa, según informó el canal Ecuavisa y pudo confirmar EFE.

Un Tribunal de Apelación confirmó la condena del senador colorado Erico Galeano Segovia a 13 años de cárcel, por lavado de activos y asociación criminal. El procesado abierto al legislador es una derivación de la causa iniciada a partir del megaprocedimiento contra el narcotráfico A Ultranza Py.
La justicia paraguaya atraviesa uno de los momentos más sombríos de su historia reciente. En estos días aciagos, el sistema judicial se ha convertido en un escenario de contradicciones flagrantes, donde la impunidad se reparte con selectividad quirúrgica y la ley parece aplicarse según el apellido, el partido o el poder económico del implicado. Es hora de que la sociedad exija, con fuerza y sin descanso, que este ocaso dé paso a un nuevo amanecer. La democracia lo necesita. El país lo merece.