Democracia a lo Santi Peña

Santiago Peña sueña con una democracia en la que los medios de comunicación se dediquen solo a aplaudir su gestión y no hacer ninguna crítica. Mucho menos a investigar y publicar irregularidades o pretender que transparente sus bienes y sus operaciones financieras.

Según él, algunos medios y grupos económicos quieren que él se pelee con su jefe político, Horacio Cartes. En el supuesto que alguien tenga esa peregrina ocurrencia, pierde su tiempo. Él y todos saben que si alguna vez él se rebelase o hiciere algo que le moleste al presidente del Partido Colorado, sería echado a patadas sin contemplaciones.

El mandatario, aparentemente, cambia de percepción continuamente sobre su gestión y lo que le pasa a la gente. Días pasados, cuando fue a rendirle cuentas al presidente del Partido Colorado sobre su último año de administración, dijo que la macroeconomía ya llega al bolsillo de todos los paraguayos.

Sin embargo, el 14 de mayo pasado, al salir del Te Deum por el día de la independencia, había dicho que aún estamos lejos de un bienestar generalizado y que la estabilidad económica no es suficiente.

¿Que habrá pasado en el lapso después de su primera declaración? Tal vez las cosas mejoraron repentinamente en poco más de un mes y la sistemática suba del costo de vida solo es una alucinación colectiva.

En agosto de 2019 el ahora vicepresidente Pedro Alliana, entonces presidente de la Cámara de Diputados y del Partido Colorado, posteaba en Facebook una foto en la que se lo veía con Mario Abdo Benítez y Hugo Velázquez, entonces presidente y vicepresidente de la República, junto a los 42 diputados, cartistas y abdistas. Escribía además una frase, atribuida al Gral. Bernardino Caballero, fundador del Partido Colorado, que dice: “Primero la Patria y después el partido”. Santi Peña debería tener en cuenta esa máxima para evitar quebrantar la institucionalidad yendo primero a dar su informe de gestión ante su partido antes que al Congreso.

A lo mejor, lo que quiere el presidente, en el fondo, es hacer lo que se le canta sin que nadie le diga nada, gozar de los privilegios de ser mandatario, viajar por el mundo y que lo traten con deferencia y que nadie se fije en cómo creció su fortuna, se construyó una mansión y cómo aprovecha su momento para hacer negocios con el dinero público.

Lamentablemente, para él, estamos en una democracia, aunque imperfecta, con una Constitución que todos debemos respetar, incluido él, por más que pretenda no entenderlo.

mcaceres@abc.com.py

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