16 de abril de 2026
Cuando, con muy poca delicadeza de su parte para con la República, Santiago Peña presentó primero un informe anual ante su “patrón” en el Partido Colorado, y solo después ante el Congreso de la Nación, instó a “no escuchar las críticas de los agoreros del mal”. Fue exactamente esa la impresión que dio en su discurso del 1 de julio por el inicio del período de sesiones del Poder Legislativo. La de alguien encerrado en su burbuja, que solo escucha lo que le gusta oír, alejado de la realidad, que da como verdades lo que le dicen sus adulones y minimiza o desautoriza no solamente la percepción de la ciudadanía en general, sino las observaciones de muchos de los más prominentes mujeres y hombres de los más diversos ámbitos del país, incluso dentro de su propia nucleación partidaria.
Más allá de preferencias políticas, el gobierno de Santiago Peña había despertado altas expectativas en la población. Proviniendo él mismo y varios exponentes de su gabinete de lo que se consideraba una joven tecnocracia de funcionarios de carrera formados o especializados en importantes universidades del exterior, y habiendo tenido experiencia práctica personal en el complejo manejo de las finanzas públicas como exministro de Hacienda, se suponía que les daría un impulso contundente a los cambios estructurales que necesita el país para catapultar su desarrollo y aplacar los riesgos que se ciernen sobre la economía y sobre la República. Ya ha transcurrido un tercio de su mandato y su gestión es tristemente decepcionante.

Varios ciudadanos evaluaron hoy la gestión de Santiago Peña como Presidente de la República y de Oscar Nenecho Rodríguez como intendente de Asunción. La mayoría mencionó que aún queda mucho por mejorar. Lamentaron la apatía y la desconexión que muestran las autoridades hacia las necesidades más urgentes de la población paraguaya.

En los 100 primeros días del gobierno de Santiago Peña al frente del Paraguay, bajo la “batuta” de Horacio Cartes y mediante la complicidad de sus satélites consumaron la violación a la Constitución Nacional en tiempo récord, tras forzar la designación de Alicia Pucheta al frente del CM. Posiciones erráticas obligaron al mandatario a constantes “reculadas” en temas claves.
El presidente de la República, Horacio Cartes, aseguró ayer que se hace una evaluación diaria de la gestión de gobierno y no solo al cumplir los primeros cien días. Dijo que está motivado y que los resultados que se tienen en la administración en estos primeros meses son muy auspiciosos. Ratificó que las promesas que hizo al asumir el pasado 15 de agosto siguen firmes.