24 de septiembre de 2026
Lo que le está ocurriendo a Santiago Peña, embretado por presiones internas, sin margen fiscal, agobiado por enormes deudas impagas, en el límite del endeudamiento estatal, y en un entorno de pérdida de apoyo de sus aliados políticos, que no quieren quedar “pegados” en tiempo electoral, era previsible y es de su exclusiva responsabilidad. Tuvo absolutamente todo a su favor para realizar reformas profundas y ordenar las cuentas públicas en la primera etapa de su mandato, en cuyo caso el escenario hoy habría sido muy diferente. No lo hizo y ahora se ven las consecuencias. Lo triste es que, como siempre, terminará pagando la ciudadanía, ya sea con menos inversiones, con más deterioro de servicios o con mayores impuestos.
El tramo que une el kilómetro 100 de la ruta PY03 con el casco urbano de Juan de Mena se convirtió en una verdadera pesadilla para los pobladores. Cráteres en lugar de baches, banquinas devoradas por el agua y un asfalto convertido en polvo son la muestra más clara de la indiferencia del Estado hacia las comunidades del interior.
El presidente de la República, Santiago Peña, había realizado una serie de promesas de campaña, entre ellas había dicho que el “que tenga plata en tu bolsillo será mi prioridad”, lo cual hasta ahora sigue siendo una fantasía, salvo para unos pocos del cartismo, que viven en el “mundo de las maravillas”, entre “latte” y “cheesecake”.