Lo dicho por Cartes originó bronca en las redes. Había que contrarrestar las críticas sin decir que el Jefe había convertido un bonito gol en contra. “Cartes se refirió a las autopistas en Estados Unidos y a que la gente está feliz de pagar peaje allá”, boleó olímpicamente el olímpico.
Pero que Pérez afirmara que no se cobrará peaje en Asunción, si él ganara, demuestra que nuestro único Jefe dijo lo que dijo; quiso decir lo que dijo y dijo lo que quiso decir.
Aquel 31 de julio de 2026 en la ANR, sostuvo:
“Hoy me ha visitado nuestro candidato a intendente, Camilo Pérez. Y yo recuerdo que le preguntaba: Camilo, ¿vos pensás manejar Asunción solo con patentes, con multas? Tenés que ir por algo mucho más. Hay que transformar Asunción. No podemos seguir teniendo este tráfico vehicular y no poder movernos. Generar recursos. Tienen que haber autopistas, tenemos que pagar el peaje; cantidad de personas que vienen del departamento Central” (sic).
Cartes exigió transformar Asunción, generar recursos, que se cobre peaje para ingresar a la capital.
La función del peaje es mantener los caminos en buen estado. En Asunción, salvo rarísimas excepciones, no hay autopistas, avenidas ni calles en buen estado. Los recursos para ello se los han fagocitado a mansalva, especialmente en los gloriosos tiempos de Nenecho.
Hoy pocos recuerdan que el interventor de la comuna asuncena, Carlos Pereira, había confirmado el desvío de unos 512.000 millones de guaraníes de los bonos G8 (emitidos para obras de infraestructura) hacia gastos corrientes (salarios, servicios, alquileres, combustible, etc.). Solo el 7 % se destinó a obras reales y el 93 % a gastos corrientes.
Casi la mitad de ese dinero se usó en salarios. ¿Para quiénes? Para los miles de parásitos que figuran en la planilla de la Muni y que los asuncenos pagamos con nuestros impuestos.
Casi 10 mil funcionarios, de los cuales unos 7 mil son meros chupasangres inútiles.
Cualquier ingreso —de peaje o de otro recurso— sería de nuevo para ellos. Y para los que se sumarán a la planilla. Las seccionales capitalinas están atentas a una victoria cartista para exigir sus cupos. Parafraseando a James Carville, los correlí le dirán al electo: “Es la política, estúpido”.
Por último, diariamente ingresan a Asunción unos 600.000 vehículos. Lindo negocio sería manejar las tarjetas para pagos de tal peaje. En el Grupo Cartes hay una empresa de billetaje electrónico. ¡Oh casualidad!
Pero, según don Camilo, Asunción no se peajerizará. Roguemos para que, en el Jefe, lo de peajero permanezca solo en la intención, Si no, la palabra puede que pierda su primera e.
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