La gran estafa

Se le apagó la sonrisa, cínica y sobradora, cuando escuchó la sentencia: ocho años de cárcel. Los fiscales pidieron 12 y un miembro del tribunal, 14. No importa cuántos sean los años. Ya no se borrará el daño que sufrió la sociedad a causa de una descomunal estafa.

Hernán Rivas puso en ridículo el nombre del país, las instituciones, a quienes creyeron en él. Se burlaba de la opinión pública cuando prometía a la prensa que “la semana que viene” iba a dar los nombres de sus profesores y compañeros de estudio. Nunca tuvo ni lo uno ni los otros. En su delirio de grandeza se inventó un título –con la ayuda de muchas personas tan estafadoras como él- y se creyó abogado. Es más, asumió, como si lo mereciera, la titularidad del Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados (JEM). ¿Tiene toda la culpa? No.

Los fiscales Patricia Sánchez, Luz Guerrero y Christian Benítez hicieron un buen trabajo. Demostraron que Rivas no es abogado como se sospechaba desde hacía años. Nada se pudo hacer por detener su delictivo ascenso que lo ubicó en lo más alto del Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados. Nada menos. Quienes podían pararlo, los parlamentarios cartistas, se hacían los ofendidos porque se cuestionaba a uno de ellos.

Por algún motivo –no por sus luces- Rivas era el niño mimado del cartismo. Tenía razón para proferir su famosa frase: “Le adoro a Cartes”. Con esta credencial se le abría todas las puertas.

Ya en el año 2020 el exsenador y extitular del JEM, Enrique Baccheta, había dado la voz de alarma. Relató (ABC Color del miércoles) que su certeza de que Rivas no era abogado le acercó por nota al presidente de Diputados, Pedro Alliana, cuya respuesta fue el silencio cómplice. Entonces Rivas representaba a la Cámara Baja en el JEM. A partir de la advertencia de Bacchetta, creció la desconfianza sobre la solvencia jurídica de Rivas. Aun así, `como un desafío y demostración de fuerza, el cartismo le incluyó en la lista para senador por el período 2023-2028. Naturalmente, ganó y esta vez representó a Senadores en el JEM. Es más, le designaron presidente de un organismo que juzga a jueces y fiscales.

Ante la lluvia de pruebas de un posible título falso, el cartismo cerró filas para defender una fenomenal estafa. No obstante las presiones –que incluyó amenaza de destitución a la fiscal Patricia Sánchez- la fiscalía investigó a fondo lo que ya dejaba de ser sospecha. El mismo Rivas se encargó de demostrarlo con sus mentiras ante las promesas que presentará testigos de haber cursado la carrera.

Ni siquiera las reiteradas mentiras movieron un milímetro a los cartistas en la defensa de una situación cada vez menos defendible, ni siquiera cuando se difundió un video en el que Rivas, como titular del JEM, apareció leyendo un texto como no lo haría peor ni un escolar. Por ignorante que sea un abogado se espera de él que por lo menos sepa leer. Entonces la pregunta ¿Será que Hernán Rivas hizo la secundaria?

La presidenta del tribunal, Fernanda García de Zúñiga, dijo que Rivas era un “alumno fantasma cuyo supuesto paso por la universidad no dejó un solo documento como rastro; aparece en documentos finales, pero no en documentos que hacen a la trayectoria de una carrera”.

La defensa presentó algunos testigos para “demostrar” que Rivas cursó la carrera. Tales testigos lo hundieron más todavía. El que fuera su profesor, no se acordaba de nada; su compañero de estudio creyó haberlo visto por los pasillos; otro, le reconoció por las orejas. Ya se pidió a la fiscalía que estas personas sean investigadas.

Mientras tanto, los cartistas dicen haber sido estafados. También ellos estafaron al país.

alcibiades@abc.com.py

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