Guerra “fría”

Según la IA de Google, George Orwell, el mismo de “1984”, acuñó por primera vez la expresión “guerra fría” en 1945 en su ensayo “Usted y la bomba atómica”; y después repitieron la idea el asesor del presidente norteamericano Harry Truman, Bernard Baruch, el 16 de abril de 1947, durante una exposición ante diputados estadounidenses y finalmente, ese mismo año, el célebre periodista Walter Lippmann, en su libro “La Guerra Fría”.

Según la IA de Google, George Orwell, el mismo de “1984”, acuñó por primera vez la expresión “guerra fría” en 1945 en su ensayo “Usted y la bomba atómica”; y después repitieron la idea el asesor del presidente norteamericano Harry Truman, Bernard Baruch, el 16 de abril de 1947, durante una exposición ante diputados estadounidenses y finalmente, ese mismo año, el célebre periodista Walter Lippmann, en su libro “La Guerra Fría”.

Lo hicieron para referirse al enfrentamiento que, sin conflicto armado directo, mantuvieron desde 1945 hasta 1991 Estados Unidos y la ahora extinta Unión Soviética, competencia que sí produjo acciones bélicas (guerras de Corea, Vietnam, Oriente Medio, Angola y Etiopía) que pueden denominarse “guerras periféricas” o “subsidiarias” o, como se las conoce popularmente, “proxy wars”.

La expresión se aplica, por asociación, a enfrentamientos políticos que, sin derivar en guerras civiles, sostienen fuerzas de cualquier país en su seno, por ejemplo, el de los “demócratas” norteamericanos contra Donald Trump, los globalistas brasileños contra Bolsonaro o el kirchnerismo contra Javier Milei.

Es lo que estamos presenciando entre Horacio Cartes, presidente de la Asociación Nacional Republicana (ANR, partido Colorado), y Santiago Peña, presidente de la República.

Estimo, de momento, por ahora, que esta guerra se mantendrá “fría” y usé la expresión “guerra sorda” (“2. adj. Callada, silenciosa y sin ruido. 3. adj. Que suena poco o sin timbre claro, por ejemplo, un ruido sordo”) porque hasta el momento en que estoy escribiendo esto, el enfrentamiento entre las dos principales figuras políticas de nuestro país se desarrolla dentro del marco establecido por nuestra Constitución.

Espero que no se salga de ese marco. Es un deseo, una expectativa, nada más.

Ya expliqué en este mismo espacio los detalles y no voy a repetir todo lo señalado, pero a modo de síntesis es un conflicto que surgió porque Horacio pretende que Santi opere bajo su férula y Santi le planteó independencia.

Todo lo que está ocurriendo con el tema del Banco Central y las consecuencias de las elecciones municipales del pasado domingo se explica en buena medida por el intento de Horacio de acotar o eliminar la independencia de Santi. Hasta los más ácidos críticos de Santi ya se han visto obligados, a regañadientes, a reconocer la situación.

Horacio ha estado tratando de deslegitimar a Santi desde hace tres años para mantener el esquema en que él era el único soporte del presidente y, por tanto, tenerlo dependiente.

Ahora bien, a mi modo de ver Santi tiene una ventaja desde el punto de vista institucional, y es que la pretensión de someterlo al poder del presidente de la ANR no es constitucional, ni legítima, ni deseable si es que se quiere una República donde los que tienen responsabilidades legales sean los elegidos por el pueblo y no los poderes fácticos.

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