Pese a los fuertes hechos delictivos y criminales registrados en los últimos días, el comandante Carlos Benítez volvió a hablar de los altos niveles de inseguridad. Aseguró que no quiere “minimizar la ocurrencia de hechos delictivos”, pero que los números son “alentadores y positivos”.
Iinsistió en que, comparando los datos de 2025 con 2024, los números son “bastante alentadores”. Afirmó que hubo una disminución significativa de homicidios y de muertes por encargo, con una reducción aproximada del 40% en los casos de sicariato.
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Sin embargo, reconoció que existe un temor persistente en la ciudadanía, al que calificó como una “percepción de inseguridad” que la institución debe enfrentar con mayor eficacia. “Es innegable que tenemos que seguir trabajando en la lucha contra esa percepción”, sostuvo.
Así también, Benítez admitió reclamos ciudadanos sobre policías utilizando el celular durante el servicio y dijo que es un problema. Afirmó, sin embargo, que se aplican sanciones disciplinarias, como más horas de trabajo, tareas extraordinarias y multas, especialmente a efectivos jóvenes.
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¿Por qué persiste el robo de cables?
En ese contexto, Benítez fue consultado por los reiterados robos de cables en la Costanera de Asunción, que dejaron varios kilómetros sin iluminación. Negó que los comisarios jurisdiccionales estén implicados en estos hechos, aunque admitió posibles falencias y hasta habló de negligencias en algunos casos.
Sostuvo que existen patrullajes constantes y que se registraron detenciones de personas dedicadas al robo de cables, pero reconoció que muchas de ellas recuperan su libertad en pocas horas, pese a que los casos son comunicados al Ministerio Público.
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El comandante explicó que resulta difícil mantener vigilancia permanente las 24 horas en la zona, debido a la extensión del área y a que la Costanera forma parte de un sector con múltiples puntos considerados sensibles. Indicó además que los delincuentes actúan aprovechando momentos en que no hay presencia policial directa. “Esperan a que pase todo la patrullera”, manifestó.
Además, el comandante admitió que existe una deuda pendiente en el combate a los “reducidores”, es decir, a quienes compran el cobre robado. Reconoció que se trata de una falencia institucional no haber llegado aún a los principales acopiadores. “Eso es una cuestión de fondo y es algo que debemos mejorar”, expresó.
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Cuando le señalaron que haciendo pequeñas búsquedas en Google se pueden encontrar esas chatarrerías ilegales, también admitió que tienen una “falencia técnica en ese sentido”. El comandante afirmó que la Policía debe reforzar su trabajo técnico y operativo para identificar y anular esos puntos.
Finalmente, también habló sobre el plan gubernamental SUMAR, antes conocido como “Chauchespi”, y dijo que continúa vigente y apunta a un cambio de enfoque, priorizando la atención sanitaria y la rehabilitación de personas con adicciones antes de su traslado a dependencias policiales.
Contó que anteriormente los llevaban detenidos pero cuando tenían abstinencia se autolesionaban estando bajo el cuidado estatal, por lo que ahora el enfoque es la rehabilitación.
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