La operación Nexus se llevó a cabo el 17 de febrero pasado, cuando policías del departamento Antinarcóticos y fiscales de la unidad de Narcotráfico efectuaron allanamientos en Itacurubí de la Cordillera, Yataity del Norte, San José de los Arroyos, Mariano Roque Alonso y Asunción, así como requisas en las cárceles de Emboscada y Cambyretá.
El 15 de diciembre del año pasado, el mismo equipo ya había hecho un primer allanamiento en Asunción.
Actualmente, hay nueve imputados, que son el supuesto líder, Alexis Vidal González Zárate (43), alias Pelado (preso), quien era uno de los hombres de confianza Marset en Paraguay; Luis Alberto Paiva Gutiérrez (40), alias Mariachi (preso), cumpliendo desde 2015 una condenado de 20 años por narcotráfico; Dionisio Manuel Cáceres Cabrera (37), alias Manu (prófugo), supuesto secretario de Marset que fungía de gerente deportivo de Rubio Ñu y otros equipos; Cindy Ruth Peralta Alderete (31), alias Cin (presa), esposa de Manu; Álvaro Enrique Cáceres Cabrera (28), alias Alvarito (preso), hermano de Manu; Luis Miguel Molinas Brítez (39), alias Chon (preso), exarquero de fútbol de salón y futsal FIFA; Víctor Hugo Centurión Miranda (39), alias Centu (preso), exarquero profesional de Olimpia y otros clubes de nuestro país; Julián Franco (57), alias Jaguapi (prófugo), expolicía con libertad condicional y condenado a 15 años por narcotráfico, y Diego David Giménez Arámbulo (36), alias Gordo (preso), hombre de confianza de Mariachi.
La investigación contra esta organización se inició en 2022, después de la histórica operación A Ultranza Py desarrollada por la Secretaría Nacional Antidrogas (Senad).
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Básicamente, los policías de Antinarcóticos pillaron que la antigua estructura de Marset en Paraguay seguía operando pese a que este para se fugó de nuestro país en 2021.
Como Pablo Escobar
Justamente, en una llamada telefónica grabada el 29 de diciembre de 2022, el ahora encarcelado Luis Molinas, alias Chon, le contó a un tal Adolfo que a Sebastián Marset, a quien llamaban Lecaya Guasu, “le sucedió lo mismo que la historia de Pablo Escobar, quien se fundió metiéndose en la política”.
Chon dijo en esa conversación que “en este caso le paso lo mismo a Lecaya con el fútbol”.
Chon explicó a su interlocutor que Chiqui y Derlis son “los que le metieron la idea a Lecaya para que entre a jugar en la primera de Capiatá”.
Chiqui es otro apodo que usa el ahora ya encarcelado Dionisio Manuel Cáceres Cabrera, y el tal Derlis sería Derlis Maidana, un exfutbolista que después fungía de representante de jugadores, quien de hecho fue el que actuó de nexo para la incorporación de Marset a Capiatá en el año 2021.
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En ese momento, el club Deportivo Capiatá competía en la División Intermedia. Según registros oficiales, disputó cuatro partidos con dicho equipo y en dos estuvo como suplente, sin ingresar.
Un refuerzo uruguayo
En otra parte de aquella comunicación grabada en el año 2022, Chon también le dijo al tal Adolfo que “ellos (por Chiqui y Derlis) hablaron con el presidente para que Marset pudiera jugar y le pidieron 300.000 dólares para que nadie supiera nada y entrara como un refuerzo uruguayo”.
El entonces presidente de Capiatá era el ahora senador Erico Galeano Segovia, actualmente en juicio oral por asociación criminal y lavado de dinero del narcotráfico.
“Lecaya dio la plata porque quería jugar y ese dinero se habrían repartido entre Presidente, Derlis y Chiqui”, reveló el procesado Chon en la llamada interceptada.
“Después Lecaya se encargó de pagar sueldos, realizar reparaciones y equipar el gimnasio” y que después de eso Marset “quiso utilizar la camiseta número 10, dorsal utilizado en ese momento por Irrazabal (en referencia al jugador Julio Irrazabal), quien habría pedido la suma de 20.000 dólares americanos para ceder su número, y que Lecaya habría pagado este monto, razón por la cual se iniciaron los chismes”, dice en la imputación de la Fiscalía sobre el caso Nexus.
Debido a esos chismes que se desataron por la extraordinaria generosidad de Marset, este y su grupo tuvieron que salir del club Deportivo Capiatá “y fueron a Rubio Ñu, club en el que sucedió lo mismo, y después de eso ya vino el tema de A Ultranza, y que si no fuera por eso, estarían trabajando tranquilos”, dice la trascripción de los audios atribuidos a Luis Miguel Molinas Brítez, alias Chon, quien era un jugador profesional de fútbol de salón y futsal FIFA.