Luis Esquivel, director de la Penitenciaría Nacional de Tacumbú, fue encontrado muerto ayer en su vivienda por su esposa.
La víctima presentaba una herida de arma de fuego, lo que llevó a que inicialmente se manejara el caso como un posible suicidio.
Tras el pedido de la fiscala interviniente, Raquel Vera, el juez Mirko Valinotti ordenó la realización de una autopsia al cuerpo de Esquivel, que se llevó a cabo esta mañana.
Los resultados preliminares de la diligencia forense refuerzan la hipótesis de que la muerte fue autoinfligida. “Todo lo que tenemos hasta ahora indica eso (autoeliminación). Con la causa abierta, se tiende a confirmar esa hipótesis o, si surge un nuevo dato, podría arrojar algo distinto”, afirmó Vera.
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Indicios y elementos encontrados en la escena
La fiscala explicó que, además de la autopsia, otros elementos respaldan la hipótesis de autoeliminación: el arma encontrada era la que utilizaba Esquivel, según confirmaron cercanos y funcionarios del penal. Además, no se detectaron amenazas contra su persona y tampoco hay indicios de alteración en la escena del hallazgo.
A pesar de los hallazgos, la Fiscalía mantiene la causa abierta para esclarecer los motivos detrás del hecho y determinar si existe algún hecho punible vinculado.
“Con todos los elementos que ya tenemos hasta ahora, no creo que surja algo distinto de que fue autoinflingida. Los motivos que lo llevaron a esa situación es más bien lo que queremos indagar”, sostuvo.
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Entre los elementos pendientes se encuentra la pericia del teléfono celular del director del penal, según reveló la agente del Ministerio Público.