Viceministro de Seguridad Interna cuenta qué le pidió Peña priorizar

Crio. Gral. Carlos Benítez, viceministro de Seguridad Interna y excomandante de la Policía Nacional.

El nuevo viceministro de Seguridad Interna, Carlos Benítez, reveló cuáles fueron las tareas que le encomendó el presidente Santiago Peña al ejercer el cargo. También contó cuáles son las amenazas latentes y emergentes que afectan al territorio nacional.

El viceministro Carlos Benítez manifestó que su designación implica “redoblar la confianza” del Presidente de la República y dar continuidad a la política de seguridad pública ya establecida por el Gobierno, con él como Comandante de la Policía Nacional.

Benítez afirmó que la primera tarea encomendada fue mantener la línea estratégica en seguridad pública, con énfasis en el fortalecimiento institucional. En ese marco, destacó la importancia de consolidar a la Policía Nacional mediante la implementación de la nueva legislación, la incorporación de más agentes y el fortalecimiento logístico.

Amenazas y riesgos emergentes

Con respecto a cuáles serán sus ejes principales de trabajo, señaló que uno de los puntos centrales de su gestión será el análisis y seguimiento de las amenazas actuales. El viceministro señaló que su rol incluye asesorar al Ministerio del Interior sobre los riesgos que afectan al país.

Entre las principales amenazas mencionó:

  • El crimen organizado transnacional.
  • La delincuencia urbana y rural.
  • El terrorismo en sus diferentes niveles (local, internacional y global).

Advirtió que estas problemáticas han evolucionado y traspasado fronteras, convirtiéndose en desafíos cada vez más complejos en los últimos años.

Seguridad en el corredor bioceánico y recursos

Otro desafío y eje de trabajo que fue identificado por el viceministro es la habilitación del corredor bioceánico, una obra estratégica que conectará mercados internacionales.

Declaró que si bien representa una oportunidad económica, también implica riesgos en materia de seguridad. Benítez alertó que el aumento del flujo comercial puede atraer a organizaciones criminales, por lo que ya se trabaja en cooperación internacional y en el fortalecimiento de la presencia policial en la zona.

En cuanto a los recursos disponibles, el viceministro destacó que la seguridad cuenta actualmente con un respaldo económico significativo. Señaló que la Policía Nacional recibió una inyección extraordinaria de aproximadamente 100 millones de dólares, gestionada con apoyo de la Itaipú Binacional, lo que permitió fortalecer capacidades operativas.

Aunque reconoció que, pese a este impulso, los recursos nunca serán suficientes frente al poder económico del crimen organizado, destacó que el financiamiento actual permite planificar y ampliar las capacidades del sistema de seguridad.

Las mayores amenazas latentes en el país

Sobre las amenazas latentes, el viceministro mencionó específicamente la presencia del grupo armado EPP, que continúa activo y representa un riesgo constante. Recordó que existen casos de secuestro aún vigentes y a pesar de las críticas, el trabajo de inteligencia y operativo se mantiene de forma permanente.

Con relación a los riesgos emergentes, advirtió sobre una transformación en la dinámica del crimen organizado. Admitió que actualmente existe una “simbiosis” entre el narcotráfico y el terrorismo, donde organizaciones criminales evolucionan hacia estructuras más complejas que buscan influir directamente en decisiones del Estado.

Según indicó, estas organizaciones ya no solo se enfocan en el tráfico de drogas y el lavado de dinero, sino que avanzan hacia prácticas de coerción, presión política y generación de temor en la población, con el objetivo de operar con mayor libertad.

Un “abanico” de riesgos y las prioridades del Gobierno

El viceministro también alertó sobre el crecimiento de otros delitos asociados al crimen organizado, como la trata de personas, el tráfico de armas, el cibercrimen y el lavado de activos, señalando que forman parte de un “abanico amplio” de amenazas que deben ser abordadas de manera integral.

Además, habló de la ya demostrada infiltración de estas estructuras en instituciones del Estado. Reconoció que la corrupción forma parte del crimen organizado y que se han detectado casos incluso dentro de la Policía Nacional.

En ese sentido, aseguró que la institución avanza en procesos de “autodepuración” y que existen operativos en los que policías han sido detenidos por sus propios colegas.

Respecto a uno de los objetivos prioritarios, confirmó que continúa la búsqueda de criminales de alto valor, entre ellos Felipe Santiago Acosta Rivero, alias Macho, considerado uno de los más buscados del país. Indicó que las tareas de inteligencia siguen activas, aunque reconoció que existen dificultades en zonas de difícil acceso.

Además, advirtió que estos grupos criminales cuentan con recursos para corromper o presionar a funcionarios, no solo mediante dinero, sino también a través de amenazas, lo que dificulta aún más el combate al crimen organizado.

Finalmente, en el plano internacional, el viceministro explicó que Paraguay mantiene acuerdos de cooperación con agencias como el FBI, centrados en el intercambio de información y la capacitación. Aclaró que no se prevé la instalación de una base física, pero sí un trabajo conjunto continuo, especialmente en la zona de la triple frontera.

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